20 de julio 2004 - 00:00

Nueva CGT con Kirchner: con onda aún buena. Enormes pedidos, algunos acordados

El consejo directivo de la CGT, ahora unificada bajo el triunvirato de Hugo Moyano, Susana Rueda y José Luis Lingieri, visitará hoy a las 10 a Néstor Kirchner. Los gremialistas llevarán un petitorio con tres reclamos principales. El primero, que se convoque al Consejo del Salario, la Productividad y el Empleo para disponer un aumento del salario vital, mínimo y móvil. Segundo, que se refuerce el combate al trabajo en negro, un pedido que está directamente relacionado con los ingresos de las obras sociales sindicales, para ellos de suma importancia. En tercer lugar, los gremios le solicitarán a Kirchner un aumento en los montos de jubilaciones y pensiones, algo que perjudica a los presuntos beneficiados porque Kirchner nunca otorga bajo presión. Menos aún si traspasa méritos a terceros. Pedirán donde el gobierno ya se les adelantó que $ 50 pasen a sueldo remunerativo. También el gobierno les tiraría una soga acordada verbalmente: pidan aumento en jubilaciones que ya tenemos pensado otorgarlo.

En cuanto al trabajo en negro, ¿quién les podrá decir que no? El problema aquí es que si el gobierno aprieta, aumenta el desempleo por cierres de miniempresas que sólo pueden seguir sin la enormecarga previsional y
sindical.La moderación de estos reclamos es nada más que una táctica de aproximación. Nadie quiere, en el gremialismo, espantar a Kirchner cuando es la época de «jugar de buenos». Pero las expectativas de la CGT unificada son más grandes que lo que se notará hoy. Ayer, durante la sesión del consejo directivo, se elaboró una enorme lista de «conquistas» que los gremialistas piensan arrebatarle al gobierno a lo largo de los meses. Por ejemplo: lugares para hombres del sindicalismo en las «cajas» del Estado, desde la Superintendencia de Obras Sociales hasta la de Administradoras de Riesgos del Trabajo, o la Superintendencia de las AFJP. De más está decir, interviniendo Luis Barrionuevo en toda esta ingeniería, también le pedirán al oficialismo lugares en el PAMI, como durante los últimos gobiernos. Barrionuevo que declaró en «Página Pravda 12» su intención de dialogar con Kirchner fue convencido de viajar al exterior y no estará hoy en la Casa Rosada. Lógico, hablarán del PAMI, algo que desvela al gastronómico.

• Otras demandas

Ese pliego, todavía secreto, incluía ayer otras demandas. Así, los gremios quieren intervenir en las políticas sectoriales que los afecten: el ejemplo de Moyano copando la Secretaría de Transporte hizo escuela. No se quedan allí los voraces jefes de sindicatos. Como respiran una atmósfera setentista en el gobierno -aunque no sea de su signo ideológico-, ellos también quieren volver a vivir. En la reunión de ayer se especuló que, como había admitido Enrique Rodríguez cuando fue ministro de Trabajo de Carlos Menem, la CGT debería contar con agregadurías sindicales en las embajadas más importantes y no sueñan con pequeñeces. Quieren París, Roma, España, Washington y Brasilia. «¿O los Estados Unidos no tienen representantes sindicales?», se preguntó ayer uno de los «gordos», de repente experto en diplomacia. «Además -agregó-, si a De Gennaro le dieron la embajada en el Vaticano, nosotros por lo menos nos merecemos ser agregados en algún lugar bonito.» La referencia a Víctor De Gennaro tiene que ver con que el embajador actual ante la Santa Sede, Carlos Custer, es un gremialista de su grupo. Kirchner actuó como abogado en el sindicato de De Gennaro.

«¿Cuántos vienen? ¿Treintay tres? Los espero el martes a las 10 de la mañana.»
Así, hablando personalmente con Hugo Moyano, Néstor Kirchner organizó la reunión con la CGT unificada que se realizará hoy en la Casa de Gobierno.

Eso sí, puso una condición al pasar: «A ése no lo quiero ver». Moyano entendió: «Ese» es Luis Barrionuevo, quien partió ayer hacia los Estados Unidos. Los demás irán todos. Ayer por la tarde, en la demacrada sede de Azopardo 802, los capitostes sindicales comenzaron a preparar la reunión. Presidieron la sesión Moyano, la santafesina Susana Rueda y José Luis Lingieri. No se dan un centímetro de ventaja entre ellos. Alrededor de la mesa se sentó todo el consejo directivo. También otros sindicalistas, desconocidos hasta ahora. Es que ayer comenzó a filtrarse el estilo del camionero en la central obrera. De las reuniones participan amigos y colaboradores suyos que carecen de cargos institucionales. Además, al café y el agua mineral se le agregaron gaseosas, sándwiches y masas.

Después de acomodarse en salones que hace tiempo los gremialistas no visitaban -en tiempos de los «gordos» solos las reuniones se hacían en los sindicatos, no en Azopardo-, se comenzó a organizar la reunión de hoy, no sólo en el listado de temas por solicitar. También se pactó que sólo habrá tres expositores: cada uno de los secretarios generales. «Si hablamos todos, va a ser para llenarle la cabeza de demandas y va a terminar todo a las patadas», comentó Moyano, quien ayer, de tan razonable, parecía el representante de Kirchner delante de los gremialistas. No al revés.

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