Si se apretaban más eran unos 8.000. Expandidos parecían quizá 10.000. Una concurrencia ciertamente baja para un acto peronista festejando su máxima fecha. Casi todos eran activistas sindicales en el acto de Duhalde y la CGT en Atlanta, principalmente aportados por la parte más oscura hoy del gremialismo "gordo", las huestes de Hugo Moyano y Luis Barrionuevo. El PJ del Gran Buenos Aires no quiso arriesgar enviando apenas representantes y pese a estar en la tribuna el aportante del sector como es Duhalde. Es que hay confusión. Muchos temen mover sus profesionales para actos porque no iba a estar Néstor Kirchner -hizo bien en no concurrir a esa parodia y exponerse al mangueo sindical-, temen ofenderlo -por "las cajas" en juego, desde ya-y lo abandonaron a Duhalde. No saben si el acuerdo de éste por un año con el Presidente se mantendrá. En principio no entienden quién va a calmar a Chiche Duhalde si se va a obligar desde el duhaldismo a apoyar el lanzamiento de Cristina Kirchner en la provincia. La promesa de la candidatura a gobernadora para Chiche en 2007 no la ven. Los números electorales no cierran para asegurarse que no sobrevenga un papelón para la primera dama candidata si no ganara. Claro, saben que el gobierno puede disponer de hasta 17.000 millones de pesos para la elección de octubre del año que viene. Igual temen, y el duhaldismo opera para lanzar a Mauricio Macri a quitarle votos a López Murphy en la provincia. Contra Elisa Carrió no saben qué instrumentar en la Capital Federal. Pero fatal sería perder los dos distritos. Si volvemos a los números, veamos que 5.000 piqueteros el sábado en una marcha tampoco es una cifra significativa, aunque aquí la baja concurrencia se debe al desgaste del accionar en las calles.
Ante la mirada del vicepresidente, Daniel Scioli, Eduardo Duhalde se abraza con el camionero Hugo Moyano, al concluir el pobre acto del Día de la Lealtad en la cancha de Atlanta.
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A menos de un año del armado de las listas de candidatos a senadores y diputados nacionales, hubo quienes se alegraron de la fracasada convocatoria, por los tironeos que se producen cada dos años cuando entre el cupo femenino, las presiones de los sindicatos y los sueños de los independientes, se obliga a Duhalde a un difícil equilibrio en ese armado hecho todo con un dedo. Hasta los indisciplinados bombos enviados por Informate más
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