Como en cada cierre de una Asamblea Plenaria del Episcopado, los obispos difundirán hoy un documento que esta vez tendrá un tono más crítico que el del año pasado, cuando se convocó al gobierno nacional al diálogo. La Iglesia Católica expresará su preocupación por el hermetismo gubernamental en un año electoral y el peligro que implica desatender reclamos sociales como los de los docentes patagónicos.
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Inconfesables, las críticas que los obispos dirigieron a Néstor Kirchner no quedarán plasmadas en papel. En el documento de mañana sólo habrá referencias indirectas a la situación social y a la necesidad de atender los reclamos de todos los sectores.Un híbrido entre la ácida postura de Jorge Bergoglio contra el gobierno nacional y la postura dialoguista de otros obispos de peso, como Agustín Radrizzani (Lomas de Zamora), Jorge Casaretto (San Isidro) y José María Arnacedo (Santa Fe).
Bergoglio fue el arquitecto de la coalición Jorge Telerman-Elisa Carrió y por eso la declaración del Episcopado también contendrá una condena a la Ley Federal de Educación del ministro y candidato kirchnerista Daniel Filmus. La ausencia de la inclusión de la «dimensión espiritual de las personas» en esa norma, sumada a la ley sobre la obligatoriedad de educación sexual en las escuelas son excusas suficientes para disparar contra el ministro de Educación.
El Episcopado anunció ayer que quedaba suspendida la conferencia de prensa que se celebra cada año en Pilar al término de la Asamblea Plenaria del Episcopado. La edición 93ª de este encuentro católico no tendrá esta vez a Bergoglio expuesto a los cuestionamientos de la prensa ya que el cardenal optó por imitar a Kirchner y eliminar los contactos con los medios.
El documento que se conocerá hoy incluirá una «exhortación» sobre «el compromiso ciudadano y las próximas elecciones» y trascendió que podría incluir cuestionamientos hacia la relación entre el gobierno y el Poder Judicial a través de una disimulada referencia a los principios republicanos y la división de poderes. El hostigamiento al gobierno de Kirchner también se hará sentir a través de la preocupación de la Iglesia por la cuestión del aborto, la trata de personas y la creciente centralización del poder en Buenos Aires.
También se espera que los religiosos dejen asentado en el documento su preocupación sobre los conflictos docentes que se multiplican en el país y en los que intervinieron los obispos Juan Carlos Romanín (Río Gallegos) y Marcelo Melani (Neuquén).
Ayer los prelados escucharon las experiencias pastorales de las diócesis de Mar del Plata y de Posadas, a través de los monseñores Juan Alberto Puíggari y Juan Martínez, respectivamente. La Eucaristía fue presidida por el arzobispo emérito de Bahía Blanca, monseñor Jorge Mayer, quien festejó además los 50 años de su consagración.
Homilía
La Comisión Episcopal Argentina había iniciado el lunes último su primera asamblea plenaria del año, con una homilía de Bergoglio de fuerte implicancia política, en la que denunció que la Iglesia «fue, es y será perseguida». El propio Kirchner pareció responderle, cuando casi en simultáneo afirmó que no siempre «los seguidores del Evangelio ponen la otra mejilla».
La pelea entre Kirchner y Bergoglio ya es indisimulable. Ayer, el obispo emérito de Puerto Iguazú, uno de sus alfiles eclesiásticos, lideró a un grupo de más de 500 personas, que llegó a Buenos Aires en el tren El Gran Capitán desde Posadas, para concretar una manifestación para reclamar la continuidad del servicio de pasajeros entre Posadas y Federico Lacroze y en defensa de la estación de Posadas. Joaquín Piña, quien ya había frustrado la reelección indefinida del gobernador kirchnerista Carlos Rovira, entregó en el Congreso un petitorio dirigido a Alberto Balestrini con el propósito de lograr que el Estado-Nacional otorgue a la empresa-TEA SA el permiso definitivopara circular con su tren por la Mesopotamia argentina.
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