En sus mensajes por la Navidad, los obispos católicos coincidieron en condenar con dureza la pobreza y la marginación que sufre más de la mitad de la población, con duras críticas a la clase dirigente. Varios tramos de las reflexiones de los jerarcas católicos, recogidas por AICA, estuvieron también dirigidos a criticar que la celebración por el nacimiento de Jesús de Nazaret haya perdido el sentido de recogimiento para dejar paso a los placeres gastronómicos y a la diversión.
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El arzobispo de Rosario y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), Eduardo Mirás, lamentó en su mensaje «la pobreza y la exclusión social» que existe en la Argentina y que «el respeto a la dignidad de los demás sea una de las virtudes ausentes frente a la insaciable apetencia de poder y la enorme voracidad económica de muchas personas y sectores».
Mirás contrapuso estas actitudes con el ejemplo de nacimiento de Jesús «en un establo, en la mitad de la noche», lo que para el arzobispo «se convierte en un símbolo de humildad y sencillez». Y agregó: «Dios quiso nacer así seguramente para que el recuerdo del pesebre nos lleve a comparar la paz de aquella pobreza con la angustia que a veces nos imponen las vanidades y ambiciones cotidianas», remató.
El arzobispo de San Juan, Alfonso Delgado, señaló en su reflexión navideña que «por el bien de nuestra patria y para ayudar a superar el clima de corrupción y de mentira, necesitamos volver a la verdad e impulsar el sentido de Justicia, el respeto por la ley y la fidelidad a la palabra dada».
El arzobispo de La Plata, Héctor Aguer, lamentó «la desfiguración que sufre hoy la fiesta cristiana, absorbida en inciertos festejos que ocultan su origen y ofuscan su sentido». Destacó Aguer la tarea de quienes afrontan «el lance de rehacer la esperanza» en el país, donde la paz está «amenazada, carcomida por la mentira, la injusticia, la corrupción, la manipulación política y los despuntes de anarquía, en suma: por la violación del orden establecido por Dios».
•Grito de esperanza
Para el obispo de Bahía Blanca, Néstor Navarro, este nuevo aniversario del nacimiento de Jesús «llega como luz que se convierte en grito de esperanza para nuestro pueblo desalentado, abrumado por miedos y amenazas, marcado por profundas desigualdades, donde muchos se cansan de esperar el pan y el trabajo, mientras otros pocos se hartan de consumir».
Carlos Malfa, obispo de Chascomús, graficó que en esta Navidad «la Argentina es como un pesebre pobre, quebrado, castigado por la miseria, la desnutrición, la injusticia y la corrupción».
El obispo de Quilmes, Luis Stockler, afirmó que el mensaje de los ángeles en Belén que anuncian «la paz a los hombres que ama el Señor» contrasta con la «disgregación de nuestra sociedad, los excluidos del mundo laboral, los niños desnutridos cuyo horizonte futuro se cierra ya ahora, la violencia que se ha desatado entre nosotros».
El flamante obispo de Viedma, Esteban Laxague, exhortó a la comunidad a «trabajar con los más necesitados», tras recordar el llamado de Jesús a identificarse «con los que tienen hambre, los desocupados, los que no tienen vivienda, en fin, quienes sufren necesidades».
Los obispos de Jujuy y de Humahuaca, Marcelo Palentini y Pedro Olmedo, dieron a conocer en forma conjunta un mensaje de Navidad, en el que fustigan a los «poderosos del mundo» y sostienen que Jesús viene a nosotros cuando «casi todos los vínculos sociales se han roto». Para estos obispos «la mentira y el robo han generado niveles inaceptables de pobreza, miseria y exclusión. Los poderosos del mundo siguen poniendo exigencias a los pobres para demostrar su poderío».
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