26 de agosto 2005 - 00:00

Obispos levantaron cumbre por Maccarone

La veintena de obispos que integran la Comisión Permanente del Episcopado culminó sorpresivamente en la noche del miércoles su reunión, con un momento especial de oración por toda la Iglesia, tras una semana signada por la polémica renuncia del obispo de Santiago del Estero, Juan Carlos Maccarone, de inmediato aceptada por el papa Benedicto XVI. Al mismo tiempo trascendió que será electa en noviembre una nueva conducción del Episcopado -en una nueva sede de deliberaciones-, cuya presidencia aseguran que ocupará el arzobispo de Buenos Aires, el cardenal Jorge Mario Bergoglio.

La agenda de los obispos preveía tres días de deliberaciones, que comenzaron el martes y concluirían ayer al mediodía; la reunión terminó la noche del miércoles sorpresivamente porque ya «se habían terminado los temas a tratar», según señalaron ayer en el Episcopado. Quedó claro que el ánimo de los obispos no estaba para continuar y pronunciar el habitual mensaje de cierre.

De este modo quedó descartado un pronunciamiento del Episcopado con vistas a las elecciones legislativas del 23 de octubre y al desarrollo de la campaña electoral, que los obispos vienen observando con preocupación.

Según la consulta hecha por este diario, el encuentro terminó con un momento especial de oración y adoración eucarística por «toda la Iglesia», en momentos en que la institución todavía está conmocionada por el escandaloso alejamiento de Maccarone, luego ser filmado en una relación homosexual con un remisero de 23 años, que admitió haberlo hecho «por venganza».

Con el cierre anticipado, los obispos buscaron «bajar el perfil» del tema que ocupó la primera plana de los diarios y que dominó también la habitual reunión de esta época del año. Los mismos obispos hicieron trascender, a través del vocero de la Conferencia Episcopal, la carta personal que Maccarone envió a cada uno de los prelados. En ella, Maccarone dice que en su obediencia a la Iglesia debió hacer cosas «desde mi vida de seminarista» (...) «que nunca imaginé para mi vida sacerdotal». Y parecida consideración contiene la afirmación de que «acepté sin discusión lo que los obispos me encomendaron para tareas extraordinarias».

• La misiva

Aquí parte de la carta de monseñor Maccarone:

Queridos hermanos:

Les debo muchas cosas, por lo pronto estasbreves líneas. Un acontecimiento preparadopor intereses y tecnología que implicaba un proyecto de extorsión se aprovechó de mi buena voluntad y trajo como consecuencia herir la calidad moral de mi persona y la autoridad correspondiente. Como a hermanos quiero decirles que, a pesar de este hecho, mi vida no fue una mentirosa apariencia. Obedecí siempre a la Iglesia desde mi vida de seminarista para realizar cosas que nunca imaginé para mi vida sacerdotal. Por obediencia acepté el episcopado y los diversos destinos donde debí ejercerlo. Así también acepté sin discusión lo que los obispos me encomendaron para tareas extraordinarias. Por todo y por la confianza particularmente en esto último, todo se me hace más doloroso y se transforma en un pedido fraterno de disculpa y perdón. Siempre puse mi renuncia a disposición de la Santa Sede, que en esta ocasión aceptó. Y aquí mi otra sensación o estado de ánimo, a raíz del doloroso momento que me toca vivir: de una gran liberación de la angustia que me ha provocado este acontecimiento.

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