2 de mayo 2007 - 00:00

Oficial: no fue un atentado

NéstorKirchner negódurante unacto en laCasa deGobiernohaber vendidosu casa enRío Gallegos,un rumor quecorrió desdehace mesespor las callesde esaciudad.Mostró eltítulo depropiedad yuna carta delembajadorchilenoafirmandoque no tieneintencionesde compraresa propiedad.
Néstor Kirchner negó durante un acto en la Casa de Gobierno haber vendido su casa en Río Gallegos, un rumor que corrió desde hace meses por las calles de esa ciudad. Mostró el título de propiedad y una carta del embajador chileno afirmando que no tiene intenciones de comprar esa propiedad.
Sigue confundiendo el atentado -así fue definido por el gobierno- a Néstor Kirchner en Santa Cruz del sábado pasado. Ayer el fiscal de instrucción que investiga la causa, Andrés Vivanco, dio por «prácticamente descartada» la teoría de un atentado con móviles políticos. José Mansilla Alarcón es «un desequilibrado que actuó individualmente», dijo.

Se basa el fiscal en el segundo peritaje que se le hizo al atacante y que, curiosamente, contradice en todo a la primera que ordenó la Justicia. Habrá ahora una tercera para cotejar y tomar la resolución definitiva sobre si Mansilla Alarcón no sólo estaba en sus cabales cuando volcó un camión frente a la casa de los Kirchner, sino también si puede prestar declaración indagatoria y ser juzgado. Esta nueva pesquisa estaría a cargo de la Policía Federal a la que la jueza en lo penal María Valeria López Lestón ya le envió un oficio pidiendo auxilio para llevar adelante los peritajes. Así, la salud mental del ex vigilador y supuesto homicida en potencia entró en la categoría de cuestión de Estado.

De todas formas, las preguntas en la investigación son muchas. Que Mansilla sea un psicótico no invalida que hubiera sido elegido por algún grupo que haya querido atentar contra el Presidente, teoría sostenida por el gobierno. Pero de allí a que al radicalismo local o los docentes en huelga tengan relación hay un largo trecho que hay que probar. Más aún ahora que al gobierno parece comenzar a preocuparle la seguridad en las calles después de una falsa alarma de secuestro que involucró a la hija del vocero presidencial, Miguel Núñez.

  • Tema de moda

  • Los peritajes a Mansilla se convirtieron ya en tema de moda en Río Gallegos. El primero, que indicó que el agresor estaba en pleno uso de sus facultades, le sirvió a Aníbal Fernández para confirmar el domingo pasado que el raid de 20 cuadras del camión y su vuelco frente a la casa de los Kirchner habían sido un claro atentado, un intento de magnicidio.

    La siguiente reivindicación de la teoría del atentado con ramificaciones en el radicalismo y el gremialismo docente que mantiene casi paralizada a la provincia llegó por parte del propio Kirchner.

    «Yo no le tengo miedo a nada. Si me tiran un camión contra mi casa fue de casualidad, pero si le hubiera pasado a cualquier dirigente de la oposición dirían que falta seguridad o que fue armado por el gobierno.»

    También le pegó a Roberto Lavagna por el mismo tema. El ex ministro había minimizado el «atentado»: «Ese candidato hizo un escándalo cuando en su momento recibió una llamada telefónica amenazante. Qué hubiera dicho si le hubiera pasado lo que nos pasó a nosotros. Hay que dejar de mirar la paja del ojo ajeno y mirar la propia».

    Incluso hasta su madre, María Juana Ostoik, estuvo amenazada: «Amenazaron a mamá. Ella me dijo: 'No te preocupes, ya viví 86 años; nada me preocupa'. Este candidato debería tener la dignidad de mi vieja». Hubo también en el discurso presidencial del lunes un análisis de los peritajes al agresor Mansilla: «Claro que tiene problemas este muchachito, pero a la vez es muy lúcido. Desde 1991 no paró de trabajar hasta la fecha», dijo y recordó que pasó por Prefectura, por la Marina y, según especificó, el 21 de setiembre de 2005 recibió el registro de conductor profesional que le otorgó la Municipalidad de Río Gallegos: «Dicen que tiene algunas facultades alteradas, pero pasó todos los exámenes psicofísicos en sus distintos trabajos; si está loco, no sé cómo hizo».

    El segundo peritaje, llevado adelante por una psquiatra y un psicólogo santacruceños, dice todo lo contrario. Ayer se conoció ese análisis, que indica que Mansilla tiene un «cuadro psicopatológico compatible con psicosis paranoide», que su capacidad para comprender la criminalidad de los actos «al momento de ocurrir los hechos presumiblemente se encontraba alterada por la actividad delirante». Fue cuando salió del camión volcado gritando: «¡Hay que matar al nazi!», en referencia a Kirchner. Y hasta asevera que no se encuentra en condiciones de declarar ni para «actuar en su proceso penal».

    Pero nadie olvida que ese segundo informe fue realizado por Claudia Rubins, esposa de un funcionario relacionado con la gestión del ahora senador radical Alfredo Martínez en la intendencia de Río Gallegos, argumento que el kirchnerismo usa para deslegitimar el informe.

    Pero hay más curiosidades en Río Gallegos. El dueño de Fortaleza, la empresa de seguridad donde trabajó Mansilla hasta el sábado pasado -en esa función fue que robó el camión con el que terminó volcando frente a la casa de los Kirchner- lo calificó: «

    Mientras trabajó con nosotros era muy normal, sin trastornos mayores ni menores, siempre cumplió con su horario y su rutina», pero al mismo tiempo aseveró que tuvo que sancionarlo por participar en una de las marchas de protesta en la provincia. También sostuvo: «No tengo duda de que su intención fue meterse en la casa del Presidente y que no lo pudo hacer por impericia».

    Después de relatar la situación humilde de Mansilla y los óptimos antecedentes que presentó para ingresar a su empresa, aclaró lo obvio: «Dejó de ser empleado después de haber hecho ese acto» y pasó de la normalidad a la locura: «Es un loco, delirante, delincuente, que podría haber hecho un desastre, porque anduvo por 25 cuadras, diez de las cuales a contramano en lugares donde circulaba mucha gente».

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