Juicio Oil: quedó desvirtuada hipótesis de "más controles" en Grandes Contribuyentes

Política

Auditor había declarado que en ese sector de AFIP, la petrolera hubiese tenido mayores controles pero confrontado con listado de evasores, beneficiarios de planes y adherentes al blanqueo de capitales no pudo justificar por qué las grandes compañías registraban los mayores niveles de evasión en el país.

El juicio Oil Combustibles desnudó una cuestión colateral que atañe a la AFIP y a la subdirección de Grandes Contribuyentes Nacionales. En la última audiencia del proceso, el auditor Pedro Ocamica fue interrogado por las defensas a raíz de su afirmación acerca de que la petrolera hubiera sido controlada en la refinanciación de sus planes de manera más eficaz por esa área del organismo recaudador, en lugar de por una de las agencias que se dividen el padrón de contribuyentes. Sin embargo, cuando los abogados volvieron sobre el punto, el funcionario declaró que había sido una inferencia suya, sobre todo cuando se mencionó que precisamente entre los denominados “grandes contribuyentes” estaba toda la nómina de empresas de primera línea que, o bien habían accedido a uno de los más de 1.600 planes de facilidades de AFIP en idénticas condiciones a Oil, o bien estaban entre quienes se habían acogido a moratorias del fisco e incluso las que ya sea como personas jurídicas como por sus directivos o accionistas habían ingresado en sucesivos blanqueos de capitales. Si el control es el más eficaz, ¿cómo es posible que hubiese exteriorización de capitales fruto de maniobras de evasión? La respuesta quedó pendiente.

El imaginario con el que se arribó al juicio oral y apuntalado en la acusación sostenía que el caso de Oil había sido particular: era una petrolera de alta facturación que estaba inscripta dentro de la Agencia N° 11 de la AFIP y que de esta forma había logrado eludir los controles a los que eran sometidas las grandes compañías inscriptas en Grandes Nacionales. Por eso, el puntapié inicial de la gestión de Alberto Abad para acorralar a la empresa fue ordenar su pase a ese sector para después auditar a la agencia. En el desarrollo del juicio, algunas cuestiones adquirieron otro cariz: nueve testigos declararon que no había diferencias de control entre Grandes Nacionales y las Agencias y otros afirmaron que en las agencias, los contribuyentes de mayor facturación estaban catalogados en el segmento “1.1”, lo que les asignaba prioridad en todo aspecto dado que de ellos dependía que las dependencias alcanzaran metas de recaudación (lo que les daba mayor status y redundaba en los salarios de los empleados). Y que, ni en sistemas, ni en grado de preparación, había diferencias con el sector que agrupaba a las principales empresas del país.

Precisamente, sobre eso versaba una sentencia referida al mismo caso Oil Combustibles de 2013 dictada por el juez Sebastián Ramos donde -con status de cosa juzgada porque no fue apelada- se establecía que no había ilegalidad alguna en los planes de AFIP a los que se había acogido la petrolera. Una causa casi idéntica a la que se ventila ahora en el juicio. Pero también se descubrió -a raíz de otros planes otorgados- que ni Oil estaba solo fuera de Grandes, sino que muchas otras petroleras y grandes firmas -según su radicación- tenían su asiento en agencias de AFIP de todo el país. Pero el argumento respecto del “control” había sido un leit motiv de la acusación penal. Al que se sumó que había “pocos especialistas” en Impuesto a la Transferencia de Combustibles (ITC) presuntamente porque “había pocos contribuyentes”. “¿Cuál es la base para decir que son pocos? ¿Conoce el padrón?”, preguntaron los abogados. Ocamica solo replicó que “comparados” con el resto de los contribuyentes totales, sería “una cantidad inferior”. “Si la morosidad es poca en Grandes Nacionales, ¿por qué una cantidad considerable de ellos se adhieren a planes de facilidades de pago?”, quisieron saber luego. “No lo sé. Debe ser una decisión de administración financiera respecto de lo tributario”, contestó Ocamica.

De esta forma, el argumento quedó desvirtuado y una cuestión real emergió y se empezó a mencionar con algunos nombres propios. “¿Por qué entonces la lista de mayores fugadores están en Grandes Contribuyentes?”, inquirió, a su turno, Carlos Beraldi. Allí se enumeró a “(Alfredo) Coto, (Javier) Madanes Qintanilla, Techint, Marcela Roca, (Marcelo) Mindlin, Gianfranco Macri, (Nicolás) Caputo”, como ejemplos a los que se mencionó ligados a temas de “evasión”. “¿Cuál es el control que se tenía sobre estas empresas?”, se preguntó. “No sé cuáles tenían”, respondió Ocamica. En la práctica, si el dinero por el que accedieron a blanqueos no era de evasión debió haber sido por otra de las alertas de la OCDE: posible financiamiento de actividades terroristas. No tiene sentido.

Ocamica terminó diciendo en el juicio que “Grandes Contribuyentes” era el “lugar donde se hacían los grandes ajustes” y que en las agencias “tienen los pequeños incumplimientos o pequeñas evasiones”, al contrario de lo que había afirmado en un principio. Hubo silencio.

“No teníamos dentro del objeto la evasión fiscal”, se defendió el testigo sobre la auditoría que elevó. “Solamente tuvimos sobre la fiscalización. Y dentro de la misma no había ajuste”, precisó. Traducido, para el fisco no había qué reclamar.

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