La oposición cambió ayer la estrategia en el Congreso frente a la pelea con el gobierno por la ratificación de la Resolución 125. Todos los bloques opositores del Senado abandonaron la idea de forzar en el recinto la discusión de la derogación de la polémica resolución hasta que no quede claro cuál será la posición final que tome el kirchnerismo después de solucionar la puja interna que hoy tiene con el gobierno y sectores de su bloque que exigen cambios en la ley que pidió Cristina de Kirchner.
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La estrategia fue ratificada anoche en una reunión conjunta de los bloques radicales del Senado y Diputados ante las protestas que se siguieron escuchando en la reunión de las comisiones de Agricultura y Presupuesto y Hacienda de la Cámara baja.
El radicalismo hoy no tiene una posición común en torno a qué proyecto impulsar en los recintos para oponerse al kirchnerismo. Frente a la posibilidad de que el gobierno deba ceder y aceptar cambios en las alícuotas que se aplican por retenciones a las exportaciones del agro, muchos opositores prefieren esperar para ver hasta dónde llega el oficialismo.
Por lo pronto en las reuniones en Diputados las protestas de los productores agropecuarios, intendentes -inclusive del kirchnerismo- y hasta del sindicalista del sector, Gerónimo «Momo» Venegas, fueron más allá de la derogación de la Resolución 125. «Muchos creen que con 35% de retenciones ya es imposible seguir produciendo. Por lo tanto, ¿por qué vamos a ajustarnos a ese piso, si aún no sabemos a dónde llegará la crisis interna del kirchnerismo?» Así justificaban ayer en la reunión de los bloques del radicalismo el cambio de estrategia.
Desde el martes pasado estaba previstoque en el inicio de la sesión del Senado hubiera una ofensiva de todos los bloques opositores para forzar a cada senador kirchnerista a definirse sobre la cuestión. Pensaron en pedir sobre tablas la votación de un proyecto, ya presentado por el radicalismo, la Coalición Cívica, el socialismo y el peronismo disidente para derogar la polémica resolución del Ministerio de Economía.
Pero al mediodía todo cambió. Los jefes de las bancadas opositoras resolvieron no pedir el tratamiento sobre tablas de la Resolución 125 «para mantener mucha cautela y prudencia en un momento en que la sociedad ha puesto sus ojos en el Congreso». Así lo dijo después en el recinto el radical Ernesto Sanz, que actuó como vocero de la decisión de toda la oposición.
Hubo otras explicaciones del radical mendocino como que «se trata de un gesto a la madurez y la grandeza que se nos está pidiendo», frente al desorden que se vive en el debate de las retenciones en Diputados.
En ese momento todo fue armonía en el recinto: Miguel Pichetto le agradeció al radical la actitud de la oposición, aunque aclarando que «iba a rechazar ese planteo de pedido sobre tablas, porque ya comenzó un debate a fondo en la Cámara de Diputados. Si bien en Diputados el debate es desordenado, es muy rico, no incorporemos elementos que puedan provocar confusión», dijo el jefe del bloque kirchnerista.
Tal era la armonía que en la misma sesión se aprobó una declaración adhiriendo al 96º aniversario del Grito de Alcorta, la rebelión que se inició el 25 de junio de 1912 por parte de chacareros y arrendatarios contra los grandes terratenientes, punto de partida para el nacimiento de la Federación Agraria, una de las entidades más combativas hoy contra el gobierno.
Pero aunque Sanz dijera durante la sesión del Senado que la oposición había desistido de pedir el tratamiento sobre tablas de un proyecto consensuado para no interferir con el debate iniciado el lunes en las comisiones de Diputados, la estrategia de todos los bloques opositores en realidad tenía también otro sentido.
Era, precisamente, evitar sentar alguna posición en el recinto que abroquele a un oficialismo que hoy la UCR y la Coalición Cívica consideran dividido y confuso, frente a las presiones internas y la ausencia de señales desde la Casa Rosada que les indiquen hasta dónde pueden avanzar con cambios en la ley.
El proyecto que la oposición pensaba forzar en el recinto, aunque nunca tuviera posibilidades de éxito pero que hubiera obligado a que cada peronista de esa cámara fijara públicamente su posición sobre las retenciones, había sido firmado, entre otros, por la sanluiseña Liliana Negre de Alonso, la bonaerense Hilda González de Duhalde, el radical Gerardo Morales, Samuel Cabanchik y María Eugenia Estensoro y la catamarqueña Marita Colombo. Todos decidieron dar marcha atrás con esa idea.
Así el pequeño debate del recinto para justificar la posición fue la única mención al conflicto del agro durante la sesión de tablas en la que se trataron otros proyectos como el Régimen Promocional de Autopartes y la renovación del permiso parlamentario para enviar tropas a Haití.
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