"Ningún ministro podrá hablar antes de Cristina" fue la orden tajante que se impartió desde el entorno de la presidente, excluidos aquellos funcionarios que deban dar los cómputos oficiales. Recluida en el piso 19 del Hotel Intercontinental la especulación por estas horas es a qué hora Cristina dará su mensaje.
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Se estima que los guarismo oficiales que marquen tendencia recién podrían estar pasadas las 22 horas, sin embargo, algunos aventuran que, de todas maneras, la jefa de Estado podría dirigirse al público cerca de esa hora con un mensaje que celebrará el acto eleccionario, la masiva concurrencia, el logro del voto de elecciones primarias pero fundamentalmente volviendo a resaltar la necesidad de unión de todos los argentinos. Es decir, como viene ocurriendo últimamente, un mensaje que está por encima de la contienda electoral.
Cristina, así lo confesó busca ser la "presidente de la Unión de Todos los Argentinos" y deja en Amado Boudou el discurso más de militante político. "Cristina es una estadista", explica una alta fuente del Gobierno, dando a entender que las peleas entre candidatos la librarán otros.
En tanto, el kirchnerismo de la Capital se juntó en el Palacio San Miguel para celebrar la victoria nacional y en particular los buenos números que habría conseguido el oficialismo en el territorio de Macri.
Casi todo el Gabinete se agrupa en los pisos superiores esperando que Cristina los habilite a subir para acompañarla a esperar los cómputos oficiales. La primera mandataria se encuentra acompañada por su hija y su candidato a vicepresidente, Amado Boudou. Su hijo Maximo se quedó en Santa Cruz ocupándose de la salud de su novia.
Seguramente, Cristina no podrá dejar de recordar la última vez que estuvo en el mismo piso del hotel, fue en el 2009 cuando el kirchnerismo tuvo que reconocer una derrota recién a la madrugada. Aunque rápidos de reflejos, Cristina convocó a una conferencia de prensa donde lejos de admitir una derrota sostuvo que habían "ganado en el Calafate".
En esta oportunidad, el clima es distinto, no se ven allegados con caras largas que rehuyen el saludo ahora todo es abrazos, euforia y la convicción que este escenario positivo será aún mejor en octubre.
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