El jefe del Ejército dispuso ayer el pase a retiro obligatorio del mayor de Infantería Pedro Rafael Mercado, esposo de la señora María Cecilia Pando, padres de siete hijos. Pando encabezó hace pocos días una manifestación frente a los Tribunales Federales de Comodoro Py, reclamando por la detención de militares acusados de violar derechos humanos, que en este momento superan en todo el país los 1.400 imputados. El Ejército había dispuesto el pase a disponibilidad del que había sido notificado Mercado hace apenas cuatro días.
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El teniente general Roberto Bendini dispuso la medida «el pase a retiro obligatorio del mayor Rafael Mercado, por observar éste «una conducta omisiva durante gran parte del año 2005, afectando con ello la ética profesional y los valores esenciales de la institución, en particular la disciplina militar».
No fue posible conseguir ayer aclaración alguna sobre la definición de qué es «la conducta omisiva». La medida tiene un claro propósito político por la actividad que ha venido desarrollando la esposa de Mercado. El final de esta puja es lamentable y profundiza más el malestar entre los militares y un sector de la sociedad con el gobierno.
• Señal
La actitud movilizadora de AFIAPA -donde se dan cita las mujeres de los cuadros castrenses, entre ellas Pando-, se complementa con la de la Unión de Promociones de las Fuerzas Armadas y de Seguridad, que sigue muy activa y desvela al jefe del Ejército por su influencia en el frente interno. La señal dada por Bendini, avalado por el gobierno, es una advertencia para todos aquellos que intenten alguna crítica, abierta o velada. Los últimos relevos en la cúpula del Ejército obedecen al enojo del gobierno por la actividad de estas familiares en algunas unidades
Esta vez no parece que intervendrá Néstor Kirchner para devolverlo a Mercado a la actividad,como pasó en marzo pasado cuando una carta de lectores de Pando, que defendió al obispo castrense Antonio Baseotto, provocó que le impusieran 20 días de arresto, que el Presidente dejó sin efecto. Entonces Bendini, que negó haber sido él quien aplicó la sanción, habló de los « derechos constitucionales» que asisten a las mujeres de los cuadros en cuanto a la libre expresión, y que el hecho no acarrearía consecuencias para el oficial castigado. «Es una decisión personal», se ocupó de destacar ayer el jefe del Ejército. ¿Tan urticante resulta al Ejército y al gobierno la defensa que camaradas, familiares y amigos hacen de quienes están presos? ¿Incide tanto políticamente? ¿Bendini va a hacer retirar los nombres y fechas que recuerdan, en el hall central del edificio Libertador, a quienes «murieron para que la Patria viva»? Hay allí muchos soldados, suboficiales y oficiales subalternos muertos por la subversión terrorista a partir de 1970, con una inocultable vocación de «compromiso por la Patria, no de interés pecuniario». El mismo compromiso y desinterés que la ministro de Defensa, Nilda Garré, descubrió hace pocos días, al visitar el Colegio Militar para la entrega de despachos a subtenientes, guardiamarinas y alféreces.
Fue la propia Pando quien admitió que la decisión de Bendini «nos tomó de sorpresa» y calificó el hecho de «mafioso». Agregó con cierta dosis de ingenuidad que «yo realmente pensé que vivía en un país en democracia, pero me doy cuenta que no es así, que estamos viviendo en una dictadura».
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