La Auditoría General de la Nación comunicó ayer que desconoce cualquier informe que se le atribuye sobre el megacanje de deuda y que recién se encuentra desarrollando un informe sobre el tema. En realidad, el supuesto informe mencionado por Elisa Carrió es el mismo que Mario Cafiero publicitó sobre la operación de canje. Este luego fue utilizado por la chaqueña, reciclado a través de una oficina de la Auditoría General de la Nación, para involucrar a Domingo Cavallo en la investigación de supuestos hechos ilícitos relacionados con el canje de bonos.
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Ese documento, archiconocido bajo la firma de Cafiero, fue emitido bajo al forma de un informe de opinión por el menemista Héctor Durán Sabas. El error fue considerar que el documento constituía un dictamen de Auditoría cuando esa investigación recién está en marcha dentro del organismo.
Ayer el diario «Clarín» reconoció el error de adjudicar carácter legal al dicta-men de Durán Sabas, pero sin recordar que se trataba sólo del dictamen de Cafiero modificado, aunque los abogados del diario ya recomendaron relativizar la importancia de la publicación. Sobre todo teniendo en cuenta que ese pseudodictamen de Auditoría ventilado por Carrió será una pieza importante de las denuncias que el ministro de Economía presentó contra la chaqueña.
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