La designación de Alfredo Forti coincide con el peor momento en la historia de los accidentes militares: caída de un Mirage M III con el saldo de su piloto muerto, incendio del rompehielos Irízar, colisión del buque oceanográfico Puerto Deseado con una roca en aguas antárticas y la crisis por la seguridad aérea. Asuntos que generan interrogantes sobre cómo maneja el ministerio la asignación de las partidas presupuestarias destinadas al mantenimiento del material de las Fuerzas Armadas.
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Las primeras deliberaciones de la Junta de Investigaciones de Accidentes Militares por la caída del Mirage en Tandil pusieron en la mira el desprendimiento súbito de uno de los tanques de combustible suplementarios adosados a las alas. Los tanques de 1.700 litros cada uno estaban vacíos, tienen dos puntos de sujeción y al parecer se habría desprendido uno de ellos en el momento más crítico del vuelo del avión, la maniobra de aterrizaje.
Parte de los restos del avión siniestrado se enviará a analizar en laboratorios especializados de los Estados Unidos y del Reino Unido. Entre los testigos del hecho hay pilotos navales de Super Etendard, quienes se aprestaban a participar de un vuelo conjunto con motivo de la celebración del bautismo de fuego.
La obsolescencia de esos cazas interceptores -fueron adquiridos en 1973, tienen más de tres décadas en servicio-no deja lugar a otro pensamiento que no sea la ineficacia del presupuesto. Por más que se gaste dinero del contribuyente -no es éste el caso-, será difícil mejorar la curva de prestaciones de este avión de combate. Fue elocuente la estrechez presupuestaria en el prolijo desfile aéreo que cerró el acto oficial de la Fuerza Aérea: tan sólo una veintena de aeronaves, pocos de combate, número que se engordó con aparatos civiles de escuela. La prioridad que estableció Defensa en materia de aeronaves pasa por atender aquellos que tengan un rol de ayuda humanitaria, como los transportes C-130 Hércules -se asignó una partida extrapresupuestaria de 100 millones de pesos-y los helicópteros. Es el tipo de operación que acerca la política (y los políticos) de defensa al público, pero está lejos de las funciones primarias de una fuerza armada. Garré cuenta desde el año pasado con un proyecto que ofrecieron los franceses para modernizar el sistema Mirage y pasar a la versión Mirage 2000. En la gira por París que hizo el año pasado en compañía del brigadier general Jorge Chevalier se puso al tanto de que en 2011 la fuerza aérea francesa puede vender un escuadrón de esos aviones que serán reemplazados por el caza multipropósito Rafale.
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