Desde hace unos días circula por los pasillos del Congreso un insólito proyecto cuya autoría se atribuye el secretario general de la Asociación Bancaria. De aprobarse, se obligará a todos los organismos del Estado, empresas públicas y privadas con participación estatal, a contratar todos los servicios financieros, bancarios y seguros con el Banco Nación y sus controladas. Con argumentos setentistas que hablan de la "perversidad" de los organismos internacionales de crédito, la iniciativa poco menos que exige en sus fundamentos la retirada del país de los bancos extranjeros. Si logra su fin, Juan José Zanola deberá darles explicaciones entonces a los empleados de esos bancos que se quedaron sin trabajo en pos de la defensa del honor y la dignidad nacionales. La intención de Zanola se suma a su proyecto de gravar con 2% todos los intereses que cobran los bancos (públicos o privados) a fin de engrosar las arcas de su sindicato. Penoso y poco serio.
Desde ya, todos los organismos públicos que tuvieran convenios con bancos privados (muchos ministerios, por caso, pagan los salarios de sus empleados en algunas de esas entidades, por una cuestión operativa, de costos y de mayor oferta de productos financieros conexos) Agrega que
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