El gobierno intentará esta semana llevar adelante lo que hasta ahora no logró Carlos Menem ni Fernando de la Rúa: una reforma que reduzca el costo de la política. Como en el proyecto de Carlos Corach (era Menem) y en el de Federico Storani (con De la Rúa), que ayer pidió pista para que se consulte su oferta, se trata básicamente de eliminar las listas sábana y la reducción de los cuerpos legislativos. Una iniciativa que todos públicamente elogian pero a la hora de concretarla nadie aprueba.
El ministro del Interior, Rodolfo Gabrielli, anunció ayer que para alcanzar la reforma política el gobierno está buscando firmar un «acuerdo federal» con las provincias, y aseguró que si logra por esta vía un ahorro de 1.000 millones de dólares, ese dinero se destinará a planes de ayuda para los indigentes.
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El ministro, que conducirá la reforma junto a dos colegas de distinta extracción política; su par de Justicia, el radical Jorge Vanossi, y el vicejefe de Gabinete, el frepasista Juan Pablo Cafiero, estimó que el acuerdo busca «unificar criterios con las provincias sobre la reducción del gasto público y la calidad del sistema electoral». Gabrielli señaló en declaraciones radiales que se está trabajando en torno a esos dos temas para «darle forma al reclamo de la gente».
Con respecto a la modificación del sistema electoral, consideró que «hay que eliminar las listas sábana, pero estamos viendo cómo hacerlo para que la elección sea representativa y se pueda abrir más la participación».
Por otro lado, manifestó que «el gasto se puede reducir a la mitad y destinar ese 50 por ciento a la implementación de los planes de ayuda para jefes y jefas de hogar desocupados».
Agregó que reducir el gasto político, «es el esfuerzo que todos tenemos que hacer hasta que la economía empiece a funcionar otra vez».
En referencia a la actitud de los gobernadores con respecto a esta posible reducción, aseveró que «están de acuerdo con esta medida de reducir el gasto. Todos somos conscientes de que entre todos tenemos que ayudarnos a alcanzar la reforma de todo el sistema».
En ese sentido, aclaró que el problema argentino «no se soluciona solamente con la reducción del gasto, lo que la gente quiere es estar mejor, y que la gestión del Estado sea eficiente y austera. La gente desaprueba todo lo que pasa en el país y hay una queja hacia toda la dirigencia política».
Aseguró que «el gobierno está del lado de los reclamos de la gente y va a encarar las soluciones esté quién esté haciendo lobby de la vereda de enfrente».
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