Ayer por la tarde, a cinco horas de haber asumido por la mañana en la quinta de Olivos, el secretario de Cultura, Rubén Stella, develó los nombres de su equipo.
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Tal como anticipó este diario, el cineasta Jorge Coscia será director del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (en lugar de José Luis Castiñeira de Dios, como se había dicho); el filósofo Silvio Maresca irá a la Biblioteca Nacional; el librero Miguel Angel Avila a la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares (Conabip); los directores teatrales Julio Vaccaro y José María Paolantonio al Teatro Cervantes y el Instituto Nacional de Teatro respectivamente; el crítico, ex director del Museo de Arte Moderno e íntimo de Jorge Asís, Raúl Santana, al Palais de Glace, y, designado en forma directa por Duhalde, el joven cientista político Rodrigo Cañete, hijo del campeón de box Carlos Cañete y ligado al radicalismo de la provincia de Buenos Aires (y en especial a Leopoldo Moreau) será subsecretario de Cultura. Moreau, cuando gobernaba De la Rúa, nombraba también funcionarios en Ciencia y Técnica. Stella se definió como «argentino y peronista, y no necesariamente duhaldista». Al Presidente -detalló- lo unen una larga amistad, varios asados y clases de teatro y justificó la demora en la oficialización de su cargo por la necesidad de volver a separar lo que durante la gestión de Darío Lopérfido fue la Secretaría de Cultura y Medios de Comunicación.
En la Secretaría de Medios de Comunicación asumió la semana pasada, si bien venía estando al frente de ese sector desde los inicios de la presidencia de Duhalde, Carlos Ben. El nuevo funcionario afirmó que su llegada al cargo podría haber tardado aun más tiempo para «establecer mayores cambios estructurales», pero se aceleró «porque había cosas que necesitaban una respuesta, por ejemplo garantizar el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata en marzo o firmar la renovación de contratos en la Escuela de Cine del INCAA».
• Direcciones
Stella planteará una reestructuración «para que estén más compensadas» de las Direcciones Nacionales de Cultura, que serán cinco, para las cuales ya tiene sus candidatos «si bien los nombres pueden cambiar porque la nueva estructura está en proceso y tiene que tener el visto bueno del gabinete». El único sector del que no pudo dar datos fue la Dirección Nacional de Cooperación Internacional; sólo comentó que «se trata de una mujer que en este momento está fuera del país». En la Dirección General de Administración estará el contador Carlos Navajas; en la de Artes, el profesor Eduardo Rodríguez Argibel; en la de Patrimonio y Museos, el arquitecto Juan Martín Repetto; en tanto que la de Industrias Culturales y Acción Federal será cubierta «en principio» por Jorge Coscia juntamente con el INCAA, dado que «el cine hoy es de importancia fundamental para la imagen argentina interna y externa, y esto me lo dijo hoy mismo el presidente Duhalde, luego del éxito de 'El hijo de la novia' en Hollywood».
El nuevo secretario de Cultura comentó el respaldo que había sentido desde el primer momento del jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, pero esto se enfrenta con el presupuesto que deberá manejar Stella para su extenso sector. A comienzos de la etapa de Lopérfido fue de 112 millones de pesos, para luego ser reducido en casi 30 por ciento y llevado a unos 75 millones, y, en las actuales circunstancias, tendría una nueva poda.
Si bien no pudo ofrecer un programa de las actividades que se propone realizar Cultura sino «lineamientos generales» -afirmó que estará en quince días-, comentó que se propone revisar la Ley de Mecenazgo para «encontrar un camino para que las empresas puedan aportar a la cultura», buscar la forma de valorizar el patrimonio cultural «y ponerlo en manos de los argentinos, porque les pertenece». Eso sí: Stella no le escapa al síndrome Luis Brandoni, y aunque resignó su lugar en el micrófono al lado de Duhalde en los programas de radio que tiene el Presidente, no se privará de seguir actuando en teatro. Una cosa es ser funcionario y otra extrañar la caricia de los aplausos.
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