15 de octubre 2002 - 00:00

PAMI: sin elecciones

La primera semana de diciembre era la elegida para que los 3.400.000 jubilados del país voten y elijan a los directores que irán al PAMI a representarlos. Ese día terminaría la intervención de la obra social de los jubilados y sería normalizada. El directorio tendría mayoría absoluta de jubilados a través de sus 7 representantes. El resto del board se conformaría con dos directores por el Estado (uno de ellos sería el presidente del PAMI) y dos por la CGT.

Pero ahora, la idea es que el PAMI siga intervenido y sea el próximo gobierno el que haga el llamado a elecciones.

Como se sabe, en julio se sancionó la ley de normalización de la entidad, que disponía que en 180 días se llame a elecciones para formar el directorio.

Inmediatamente, se movilizaron Luis Barrionuevo y Enrique «Coti» Nosiglia. Empezaron a hacer lobby en las distintas federaciones de jubilados con la intención de controlar el directorio de la obra social, que tiene un presupuesto de $ 2.500 millones por año.
Saben que con los directores que elijan los jubilados más los de la CGT pueden imponer decisiones independientemente del gobierno.

Hoy el PAMI está conducido por un interventor, José Manuel Corchuelo Blasco, y por tres subinterventores que responden a cada una de las gerencias (Administración, Médica y Sociales).

Hasta esta intervención, el directorio del PAMI se integraba con 4 representantes del Estado, 2 de la CGT y 5 por los jubilados.

Los directorios funcionaron en la gestión de Matilde Menéndez y, después, en la de Víctor Alderete. Pero en aquellas circunstancias no despertaron tantas ambiciones, porque en realidad era el Poder Ejecutivo el que armaba el directorio y acaparaba el poder de decisión.

La movilización de los trabajadores de ATE y UPCN logró que el gobierno acelerara los tiempos y dispusiera la normalización de la entidad
que hoy acumula, cada mes que funciona, una deuda de $ 40 millones. La entidad gasta $ 210 millones por mes, pero recibe de la ANSeS 170 millones de pesos.

De acuerdo con la nueva ley, el PAMI no quedará desfinanciado porque está habilitado para recibir subsidios del Estado si fuera necesario. Esto puede opacar la autonomía de los directores, ya que les podrían exigir políticas afines a cada gobierno, porque la recaudación actual del organismo es insuficiente para cubrir sus gastos.

La devaluación aumentó el problema de financiación, ya que muchas vacunas y medicamentos cotizan en dólares. Además, la desocupación ha hecho bajar notoriamente los aportes de trabajadores y empresas.

La presión de los sindicatos se hizo porque se presumía que el gobierno podría privatizar los servicios del PAMI o directamente transferirlos a las provincias. Si esto último ocurriera, el PAMI sólo habría sobrevivido en las pocas provincias que tienen equilibrio fiscal.

Lo cierto es que ahora hay que llamar a elecciones nacionales. Hay empadronados 3,4 millones de jubilados en todo el país, que deberán votar a sus 7 directores.
El Estado se comprometió a entregar el PAMI libre de deudas, lo que hace más atractivo acceder al poder en este organismo.

El PJ y la UCR bonaerense se anotaron en la carrera, pero largaron tardíamente. Hoy la CGT es la que tiene el mayor control de los votantes. Luis Barrionuevo y «Coti» Nosiglia no son ajenos a lo que hace la CGT y saben que teóricamente son las federaciones de jubilados las que armarán las distintas listas de candidatos a directores.

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