La expectativa del gobierno en las negociaciones iniciadas en Madrid no logra todavía descomprimir la presión social de los ambientalistas de Entre Ríos, que ayer movilizaron a cerca de 130 mil personas en el puente que une Gualeguaychú con Fray Bentos. Fue la marcha más grande desde que se inició el conflicto.
Por primera vez en cinco meses, los vecinos de Gualeguaychú que se oponen a la instalación de Botnia en Fray Bentos levantaron ayer momentáneamente el bloqueo sobre el Puente General San Martín, que une esta ciudad con la costa uruguaya. Fue para permitir el acceso a ese emblemático paso a los cerca de 130 mil manifestantes que se movilizaron para volver a exigir la relocalización de la planta de compañía finesa.
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La cantidad de asistentes a la movilización, que desde hace tres años se realiza hacia finales de abril, triplicó los registros de las ediciones anteriores. Por lo tanto, los organizadores celebraban anoche lo que consideran como la mayor concentración desde que se inició el conflicto.
Aunque al frente de la marcha pudo verse al vicegobernador Pedro Guastavino, oriundo de Gualeguaychú, irritó a los organizadores la ausencia del gobernador Jorge Busti, quien se excusó a través de una carta en la que dijo que se había comprometido previamente a participar de los festejos por los 120 años de fundación de Cerrito.
A lo largo de la Ruta 136, que lleva al puente binacional, medio centenar de baños químicos, puestos de bebidas y altoparlantes de largo alcanceacompañaron a los vehículos con banderas argentinas que se movilizaron para realizar un «abrazo simbólico al río Uruguay», bajo un sol intenso que ayudó a contrarrestar la baja temperatura imperante.
La jornada de protesta arrancó a media mañana con una invocación religiosa ecuménica anti-Botnia, de la que participaron pastores de la Iglesia Luterana, de la Iglesia Evangélica del Río de la Plata y el obispo de la Iglesia Católica de Gualeguaychú, monseñor Jorge Lozano, un obispo cercano al cardenal Jorge Bergoglio. Entre los asistentes pudo verse también a un grupo de ambientalistas uruguayos que se oponen a la instalación de ENCE en el departamento de Colonia.
En ese contexto, la actividad incluyó un toque emotivo cuando un grupo de niños izó por primera vez la bandera que identifica a la Asociación Ambientalista de Gualeguaychú en el mástil levantado en Arroyo Verde.
Tiene casi tres metros de ancho por cinco de largo, fondo blanco en señal de pureza, y sobre él pueden verse un hornero y una flor de ceibo (pájaro y árbol nacionales), y un contorno verde referido a la frondosa vegetación de la zona que se busca preservar.
Una vez concluida la ceremonia, la columna comenzó a desplazarse directamente sobre el brazo del puente, en medio de un fuerte operativo de seguridad compuesto por cuatrocientos policías, doscientos gendarmes y un centenar de efectivos de Prefectura.
Después de entonar los himnos argentino y uruguayo, los asambleístas leyeron un contundente documento en el que reiteraron su pedido para que se vaya Botnia.
Entusiasmo
«El emprendimiento es ilegal y no tiene ni tendrá la licencia social de los pueblos», enfatizaron a viva voz y se entusiasmaron: «Como dijo (José Gervasio) Artigas, 'no entregaremos el rico patrimonio de los orientales al vil precio de la necesidad'». Para finalizar: «Honramos la vida y cada vez somos más».
Desde el punto de acceso al puente hasta la línea amarilla pintada sobre el paso -el punto máximo permitido para la manifestación-, la marcha recorrió poco más de 3 kilómetros. Del otro lado, efectivos de seguridad uruguaya montaron un cordón infranqueable para evitar eventuales choques con los habitantes de Fray Bentos que defienden la instalación de Botnia.
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