El gobierno desmintió ayer que se esté pensando en plantear en la reunión de Madrid de la semana próxima, donde funcionarios del gobierno de Néstor Kirchner se cruzarán con los de Tabaré Vázquez, una modificación del Estatuto del Río Uruguay para permitir que Botnia opere pero con un nivel de producción menor. «¿Que la Argentina va a proponerlo? No, nosotros no estamos trabajando en esto. No, nosotros no vamos a plantear semejante cosa», sostuvo ayer el jefe de Gabinete Alberto Fernández, al ser consultado sobre esta eventual propuesta, negando que esté en los planes de la delegación que este funcionario integrará y que llegará a Madrid el lunes próximo.
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Por su parte, desde la Cancillería que maneja Jorge Taiana, el otro conductor de la delegación que viajará a la capital española (tal como adelantó este diario el jueves 8 de marzo), también negaron esta idea. En declaraciones a este diario afirmaron que «nadie planteó nunca la posibilidad de revisar el Estatuto del Río Uruguay», ya que una posición de este tipo «afectaría no sólo las negociaciones con Uruguay en Madrid, sino que podría hacer afectar nuestra posición ante el Tribunal Internacional de La Haya».
Siguiendo esta línea, desde el gobierno nacional se afirmaba ayer que la posición argentina ante la Corte se basa sobre la necesidad de sostener que el país vecino violó en seis puntos el Estatuto del Río Uruguay, además de asegurar que la planta es contaminante. Para la Argentina, el efecto de Botnia no sería sólo ambiental (lo que se solucionaría eventualmente con un acuerdo para que produzca menos), sino que además el levantamiento de la pastera implica un daño visual para Gualeguaychú y local al utilizar cloro. Estos argumentos que la Argentina llevó a La Haya caerían si se propusiera en Madrid la posibilidad de que Botnia opere con menos nivel de producción.
Según dijo ayer Fernández, «vamos a ver si en una instancia de diálogo podemos ser escuchados con nuestros planteos», durante el encuentro que tendrá lugar entre el 18 y el 20 de abril en la capital española, y donde se especula con que el rey Juan Carlos haría una propuesta general sobre la que la Argentina y Uruguay podrían comenzar a negociar. Esta habría sido elaborada en las últimas semanas por el enviado del monarca, el embajador español ante las Naciones Unidas, José Antonio Yáñez Barnuevo, en base al diálogo que el diplomático tuvo hace algo más de un mes durante su gira por el Río de la Plata. Según la información que maneja el gobierno argentino, el encuentro de Madrid tendría la siguiente mecánica: en la primera jornada serían escuchadas, por separado y con presencia del rey Juan Carlos, las posiciones de los dos países. En la segunda habría algún cruce de posiciones, mientras que en la tercera se escucharía la propuesta real para comenzar un diálogo bilateral entre los dos países en conflicto.
Junto con Fernández y Taiana, viajaría el gobernador electo de Entre Ríos, Sergio Urribarri, como representante de esa provincia. Este había realizado toda su campaña en base a la exigencia de la relocalización de Botnia, posición que no se sustentaría con la posibilidad de un pedido para que la pastera produzca menos.
Taiana había aclarado que el encuentro madrileño era «a agenda abierta», incluyendo la posibilidad de una relocalización y el respeto del Estatuto vigente, no su modificación, que regula la actividad en ese recurso compartido por ambas naciones, tema por el que la Argentina acudió a la Corte Internacional de Justicia de La Haya en junio del año pasado.
La base del reclamo argentino es que Uruguay violó el Estatuto al no respetar el mecanismo de consulta que lo establece, previo a la autorización de cualquier actividad que pueda modificar el medio ambiente en la región, más aún en este caso en el que se trata de la instalación de una industria altamente contaminante.
La reunión de Madrid será además la primera oportunidad, desde marzo de 2006, en la que las partes volverán a sentarse en una mesa de negociaciones para tratar el conflicto de las pasteras. Las conversaciones entre los dos países quedaron estancadas hace un año, cuando Uruguay, haciendo caso omiso de lo acordado en Chile entre ambos presidentes, rechazó seguir dialogando. El acuerdo incluía el compromiso del gobierno argentino de pedir a los asambleístas de Gualeguaychú que levanten el corte de ruta, algo a lo que ellos accedieron de inmediato para facilitar las negociaciones.
Por su parte, el gobierno uruguayo debía pedir a Botnia (también a ENCE, que luego se fue de Fray Bentos para evitar ser parte de una controversia entre dos países vecinos) que suspenda las obras de construcción de su planta de Fray Bentos, frente a Gualeguaychú, durante el término de 90 días, para permitir estudios de riesgo de daño ambiental.
Incumplimiento
Uruguay no cumplió su parte y Botnia siguió construyendo la planta (actualmente terminada en más de 90 por ciento y con cronograma de inicio de las operaciones a fines de agosto), que pondrá en funcionamiento en el tercer trimestre del año en curso, motivo por el cual la Argentina decidió recurrir a la Corte de La Haya, donde desde junio está radicada la demanda por violación del Estatuto del Río Uruguay.
Ayer, el propio presidente uruguayo afirmó que tiene una «pobre expectativa» en el encuentro de Madrid, ya que según su opinión no hay posibilidades de discutir ni una relocalización de la pastera ni un comienzo del diálogo mientras continúen los cortes de Gualeguaychú. Vázquez dijo esto desde Santiago de Chile, a donde viajó para encontrarse con Michelle Bachelet, y donde en marzo del año pasado acordó con Néstor Kirchner un comienzo, luego fallido, de las negociaciones por Botnia.
Para el gobierno uruguayo la posibilidad de que la pastera deba cambiar el lugar donde construye la planta de celulosa es « inaceptable», agregó Vázquez, ya que el levantamiento de la obra en el lugar donde se encuentra actualmente «es un hecho consumado y lo vamos a llevar adelante, ofreciendo todas las garantías que nos merecen nuestros hermanos argentinos», pero «defendemos nuestro derecho soberano a decidir qué es lo que hacemos los uruguayos, entre uruguayos, en el territorio nacional». Vázquez reafirmó además que su gobierno «dialogará pero no negociará» mientras continúen cortados los puentes que unen a ambos países.
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