ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

26 de abril 2006 - 00:00

Papeleras: los dilemas de Lula frente a Kirchner

ver más
Lula da Silva y Celso Amorim llegaron ayer a la reunión con Néstor Kirchner y Jorge Taiana sin haber resuelto el dilema principal de la reunión que se está desarrollando en San Pablo (hoy se suma el venezolano Hugo Chávez). Hasta la noche les había sido imposible encontrar una fórmula para resolver el conflicto en torno a las papeleras de Fray Bentos sin tomar partido por la Argentina o por Uruguay. El laberinto que la diplomacia brasileña intentaría resolver con Kirchner tiene la siguiente fisonomía:

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

  • En principio, Lula y Amorim se propusieron ser respetuosos de su invitado. Conocen el temperamento del argentino y no querían seguir echando leña al fuego. Por eso la estrategia brasileña para la reunión contemplaba un primer tramo en el que, esperaban, Kirchner desarrollara su imagen del problema con Tabaré Vázquez.

  • La principal dificultad para el presidente y el canciller brasileños era, al menos hasta minutos antes de la reunión, refutar una premisa central de los discursos de Kirchner: que el de las papeleras es un entredicho bilateral. De hecho, en Brasilia, creen que el conflicto ya los está afectando y que podría volverse más incómodo si, por algún motivo, los vecinos de Gualeguaychú decidieran obstruir la Ruta 14, conocida como «Ruta del Mercosur». Sin entrar en otros datos que demostrarían que el caso complica a más de dos países: las apelaciones de Kirchner al gobierno de Finlandia, por ejemplo.   

  • ¿Cómo admitir el carácter multilateral del problema sin darle la razón a Uruguay, que pretende tratarlo en el seno del Mercosur? Este era anoche el otro límite que debían contemplar los interlocutores brasileños de Kirchner. Brasil no quiere que el conflicto entre la Argentina y Uruguay sea materia de discusión en el seno del bloque ya que, de hecho, lo convertiría en un mediador. O lo obligaría, junto a Paraguay, a quedar del lado de uno de los dos socios. La violación uruguaya al Estatuto del Río Uruguay es tan evidente que en alguna instancia indispondría a Brasilia con Montevideo.

  • Tercer interrogante: ¿Cómo hacer para encontrar otro marco de tratamiento del conflicto que no sea el Mercosur? Aquí la imaginación brasileña encontraba anoche un límite. ¿Ir a la OEA?, se preguntaban algunos observadores. Sería concederle a Uruguay una victoria procesal inocultable: desde el primer día Vázquez se propuso llevar el diferendo a ese organismo político y no al tribunal de La Haya, como establece el Estatuto.

  • Si no fuera la OEA el ámbito para resolver el enfrentamiento, ¿cabe la posibilidad de constituir un grupo de países de la región para intervenir amistosamente en el problema? Ayer era otra de las alternativas que se barajaban en un esfuerzo de imaginación.

    Encontrar un formato procesal a la controversia rioplatense se volvió difícil por otro motivo: las expectativas de cada actor son diversas. El gobierno de la Argentina pretende evitar la contaminación en los niveles en que promete producirla la papelera Botnia, pero al mismo tiempo abandonar los cortes de ruta como forma de presión. El de Uruguay, evitar lo cortes de ruta y reducir la contaminación pero sin renunciar al diseño actual de la inversión. Brasil aspira a no involucrarse como juez entre partes pero, a la vez, evitar que Uruguay abandone el Mercosur a través de un Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos (sobre todo ahora, cuando Vázquez puso en manos de Danilo Astori la elaboración de una estrategia para el conflicto).

    Mientras tanto, la papelera Botnia, que es la que más agresivamente se comportó en todo este conflicto, está haciendo un intento por mejorar sus vinculaciones con los gobiernos rioplatenses (tanto Kirchner como Vázquez creen que la empresa boicoteó deliberadamente el acuerdo al que se podría haber llegado en las cumbres bilaterales finalmente frustradas). Para alcanzar ese objetivo, estos finlandeses volvieron a mostrarse desorientados: contrataron como lobbysta a un miembro del estudio Kissinger y Asociados. Tal vez no sea lo más recomendable para tratar con gobiernos de centroizquierda, para quienes Kissinger es -antes que otra cosaquien conspiró contra las democracias sudamericanas, sobre todo la de Salvador Allende, hasta provocar en muchos casos su caída.
  • Últimas noticias

    Dejá tu comentario

    Te puede interesar

    Otras noticias