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Las primeras determinaciones de ese programa se conocerán este martes en la reunión de consejo directivo que reunirá a los principales caciques. A ese encuentro llegarán, antes que nadie, los «gordos», con sus grandes sindicatos sobre todo de servicios, más combativos que nunca. Basta escuchar a uno de ellos para percibir el tono que tendrá la reunión: «Está claro que el Presidente no nos cumplirá lo prometido. Nos dijo que no podía por razones presupuestarias. Pero sí puede disponer otros aumentos. Lo que él hará es olvidarse de lo que nos dijo y dar un aumento de las asignaciones familiares por única vez».
Las conclusiones a las que llegaba ese gremialista se extendían hacia el plano político: «Ya entendimos cómo era el juego el día que Néstor Kirchner anunció el precio del salario mínimo antes de que terminara la negociación. El quiere quedarse con todas las buenas noticias y la del aumento de las asignaciones familiares era nuestra. Por eso no habrá aumento».
Decepcionados, los jefes de los grandes sindicatos ya habían logrado el martes pasado convocar al Comité Central Confederal para analizar un plan de lucha. Hugo Moyano y José Luis Lingieri fueron desbordados por sus colegas. Moyano y Lingieri habían hablado con Kirchner. Le habían recordado la promesa de disponer un aumento en las asignaciones familiares de entre $ 50 y $ 80. Pero el mandatario les pidió paciencia, que no lo presionaran. Ellos ataron cabos: Roberto Lavagna había anunciado públicamente que las asignaciones familiares tendrían una mejora, pero por única vez a fin de año.
Los demás secretarios generales votaron por unanimidad.Moyano, experto en asambleas que se recalientan, se subió al clima reinante diciendo: «Si hay que pelear, entonces pelearemos». De los triunviros, Susana Rueda estaba ausente. Se excusó diciendo que la había llamado Kirchner, eventualidad que siempre pone nervioso al camionero Moyano. Pero por alguna razón la dirigente de Sanidad no pudo ver al Presidente y sólo conversó un par de minutos con Alberto Fernández. El objetivo ya se había cumplido: ella no firmó esa convocatoria levantisca.
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