Parlamentarios británicos viajarán a Malvinas en marzo
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Un miembro de la comisión, Thomas Docherty, dijo sin embargo al diario The Times que además de ver "en qué se se gasta el dinero del contribuyente" el viaje también era una oportunidad para conmemorar el conflicto.
"Una de mis prioridades por el momento histórico este año será la del aniversario. Es importante que este año reconozcamos los sacrificios hechos", dijo el diputado laboristas.
La guerra, que duró 74 días, dejó 649 argentinos y 255 británicos muertos y culminó el 14 de junio de 1982 con la rendición de la nación sudamericana.
El secretario de Estado de Asuntos Exteriores para Latinoamérica, Jeremy Browne, viajará por otra parte en junio al archipiélago para participar en un acto conmemorativo del final del conflicto.
Para el Gobierno argentino la llegada de miembros de la Comisión de Defensa del Parlamento de Gran Bretaña a las Islas Malvinas por primera vez en más de una década implica otra muestra de la militarización del Atlántico Sur y exigió a Londres que informe sobre el envío de un submarino nuclear a las islas.
"La presencia de parlamentarios británicos dedicados a temas militares es una ratificación de las prioridades de dicho país que corroboran las denuncias realizadas por la República Argentina ante las máximas autoridades de las Naciones Unidas sobre la militarización del Atlántico Sur por parte de una potencia extra-regional", sostuvo la Cancillería a través de un comunicado.
En el texto se anticipa que cada uno de los hechos mencionados será informado a las Naciones Unidas.
"Las Islas Malvinas han sido transformadas por el el Reino Unido en una pieza clave de un sistema de bases militares a miles de kilómetros de Londres para el control del Atlántico Sur, los accesos interoceánicos y la proyección a la Antártida, asegurando también de esta forma la explotación de los recursos naturales del Atlántico Sur que pertenecen al pueblo argentino", se agregó.
También exigió que "Gran Bretaña informe sobre la presencia de un submarino nuclear en una zona libre de armas nucleares".
En 2003 Gran Bretaña reconoció que años antes había introducido armamento nuclear en el Atlántico Sur y la presencia de armas nucleares en dicha zona constituye una nueva violación del Tratado para la Prohibición de las Armas Nucleares en América Latina y el Caribe.




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