La evaluación sobre las bondades de la Concertación, que ayer permitió a Cristina de Kirchner ser electa presidente y al oficialismo acumular, por varias vías, legisladores forzará, sin embargo, a una lectura brava e implacable por parte de los radicales K.
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Los dos máximos referentes del radicalismo alineado con la Casa Rosada sufrieron ayer duras derrotas en sus territorios: Julio Cobos vio caer a quien quería que sea su sucesor, César Biffi, y Daniel Katz perdió el control de Mar del Plata en manos de Gustavo Pulti.
Fue pésima la consecuencia del diseño electoral del kirchnerismo -de reunir a diferentes partidos y entregar colectoras y listas paralelas- para la tropa de la UCR aliada al gobierno. Los dos dirigentes con más exposición terminaron derrotados.
Mal pronóstico para otros radicales que, más adelante, se les ocurra sumarse a Kirchner. Cobos, como vice, no pudo garantizar una victoria en Mendoza; Katz, segundo en la lista de diputados nacionales de Buenos Aires y futuro ministro de Scioli, tropezó en su pago chico: Mar del Plata.
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