«Si quiere hacemos un piquete para que Colin Powell no llegue a la Casa Rosada», le ofertó, mordaz, un piquetero a Néstor Kirchner que ladeó la boca sonriendo. «No gracias. No es necesario: yo voy a defender los derechos del país», respondió el Presidente entre risas. El diálogo se produjo sobre el final de la larga reunión que ayer en Casa de Gobierno mantuvo Kirchner con una delegación de líderes piqueteros de línea dura que marcharán mañana en todo el país para repudiar la llegada del secretario de Estado de EE.UU. a la Argentina.
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