30 de noviembre 2005 - 00:00

Piqueteros con cargo ganarán más que varios intendentes

Luis DElía
Luis D'Elía
La segura designación de Luis D'Elía en un cargo -con rango de Secretaría de Estado- en el gobierno nacional sumaba al nombramiento de Emilio Pérsico, líder del MTD en Buenos Aires, implican un inédito desembarco de los caciques piqueteros en puestos ejecutivos.

A éstos hay que agregar la continuidad de Jorge Ceballos (Barrios de Pie) en Desarrollo Social, la jura de Edgardo Depetri (Frente Transversal-CTA) como diputado y la de un puñado de piqueteros o filopiqueteros en la Legislatura bonaerense.

Si la política se cotiza por obtención de cargos, los coroneles de grupos de desocupados aliados a Néstor Kirchner tuvieron mejor cosecha que los intendentes PJ que sólo «cobraron» con Alberto Balestrini (presidente de Diputados) y Jorge Varela (Desarrollo Humano bonaerense).

Para D'Elía, que fue excluido por el presidente de la listade diputados nacionales -quizá el único éxito, aunque efímero, de Eduardo Duhalde de la elección de octubre-, Oscar Parrilli gestionó una oficina con dependencia directa del despacho presidencial.

• Furia

Hay algo más del matancero: hasta hace semanas andaba rumiando su furia con el Presidente, molesto por la incorporación de intendentes del conurbano que considera «mafiosos», lo que creía casi una traición del Presidente contra el «proyecto original».

¿Seguirá con esos efluvios críticos o, en el futuro, con cargo oficial hecho a medida, D'Elía bajará el tono de sus lamentos y volverá a ser el de antes: un hiperkirchnerista que, sin embargo, como él mismo dijo, no hace kirchnerismo bobo?

Pérsico
, en tanto, tiene la promesa de Felipe Solá para jurar la semana próxima como vicejefe de Gabinete, detrás de Mario Oporto, aunque el líder del Movimiento Evita preferiría un lugar de mayor relevancia. Traducción: con mayor poder político.

A su vez,
Depetris debutó como diputado electo la semana pasada en la reunión de bloque que designó a Agustín Rossi, jefe de la bancada y, de arranque, se ganó una colección de gruñidos cuando se autoproclamó promotor de una reforma política para, entre otras cosas, eliminar las listas sábana.

«¿Y él... cómo se cree que llegó? ¿que hubo una explosión popular ansiosa por votarlo?»,
le comentó, confidente, un diputado a un vecino de silla.

Lo cierto, más allá de los celos, es que los intendentes del conurbano -que jamás terminaron de asimilar la incorporación de los piqueteros en las listas- tienen que digerir ahora la exhaltaciónde
D'Elía como funcionario.

En realidad, tampoco deben patalear demasiado: la mayoría recibió en el último tiempo obras y promesas de obras por varios millones lo que, salvo que
Kirchner los ponga en la vereda de los indeseables, les permite soñar con su reelección en 2007.

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