14 de mayo 2002 - 00:00

Piqueteros lanzaron ahora plan desde la Rosada; ¿venia oficial?

Como si el gobierno quisiera someter al público a más confusión, ayer prestó la Sala de Conferencias de la Casa Rosada nada menos que para que los piqueteros lanzasen un plan de lucha y corte de ruta en todo el país. Eduardo Duhalde los había llevado para sumarlos en la persona de Luis D'Elía -un hombre con muchos amigos en el gobierno- a una comisión que controlará la entrega de los planes Jefas y Jefes de Hogar. El activista de La Matanza, que llegó a una banca de diputado de la mano del cura Luis Farinello pero apadrinado por Duhalde, usó esa situación oficial para lanzar su plan de protesta contra el gobierno. De paso, D'Elía cargó contra la figura de Carlos Reutemann, acusándolo de ser el candidato de los Estados Unidos y de cometer tropelías desde la gobernación de la provincia de Santa Fe.

Eduardo Duhalde puso ayer temprano en funcionamiento su principal herramienta de acción política: la confusión. Primero dio tribuna al activista de los piqueteros Luis D'Elía para que se despachase, nada menos que desde la sala de conferencias de la Casa de Gobierno, con el lanzamiento de un plan de lucha contra el propio gobierno.

El mismo D'Elía -un diputado provincial bonaerense por las listas del hoy evaporado cura Luis Farinello- aprovechó su paso por el escenario oficial para rendir un oficio que tiene precio. Cargó con una furia inusual contra las condiciones personales y políticas de Carlos Reutemann.

Si Duhalde estuvo detrás de las dos movidas de este D'Elía es grave; si no estuvo y el burócrata de los piqueteros lo madrugó para usarle el micrófono oficial en provecho propio, es peor
.

El uso de la vocería del Estado por parte de este contertulio del secretario general Aníbal Fernández debió parecerle el colmo a cualquier observador externo de la política criolla. Los confundidos informes de embajada habrán contado a sus metrópolis cómo este Eduardo Duhalde exhibe extremos de horizontalismo político al darles privilegios a sus adversarios -en caso de que este D'Elía lo fuera- como el dinero para pagar las protestas y también el uso de los medios estatales para que hablen en contra de su administración.

Más turbador es para esos observadores contemplar cómo D'Elía atacó la estampa del dirigente y candidato más considerado en la opinión pública que tiene hoy el partido de Duhalde. El activista piquetero respondió con ese virulento ataque acusaciones de intendentes de la provincia de Santa Fe (San Javier, Helvecia y Santo Tomé) sobre la presunta presencia de «vendedores» de planes Jefas y Jefes de Hogar a $ 60 cada uno. Reutemann sólo apoyó que el tema se investigase y eso le valió la andanada desde los estrados de la Casa de Gobierno por parte de D'Elía. Hasta anoche no se conocía ninguna declaración del gobierno o de Duhalde en defensa de un Reutemann a quien el presidente de transición debería cuidar aunque no fuera más que por compañerismo de partido.

Más grave es cuando D'Elía centró certeramente el ataque sobre Reutemann en la herida que más preocupa al gobernador y candidato, que es la denuncia que le hacen sus opositores por la presunta responsabilidad en las siete muertes durante los saqueos del 19 de diciembre que terminaron con la renuncia de Fernando de la Rúa. Por esos hechos el propio «Lole» santafesino ya pidió la renuncia de su ministro de Gobierno, el médico mendocino Lorenzo Domínguez, en marzo pasado.

• Preocupación

Organizaciones de derechos humanos, han disparado injustamente contra Reutemann ante ligas defensoras internacionales como Amnesty International que ya se mueven, para preocupación del santafesino, en escenarios donde hasta ahora mantenía una imagen impecable.

• La intención del ataque no ha podido escapar al gobierno ni a ninguno de los amigos que D'Elía tiene allí
. El principal es el secretario Fernández, con quien el diputado provincial hizo amistad cuando también simulaban pelearse en los cortes de ruta de La Matanza. Fernández era entonces el secretario de Trabajo de Carlos Ruckauf y exhibía condiciones como para regular el flujo de tránsito en ese partido del conurbano en perjuicio de los esfuerzos de los negociadores que había puesto Fernando de la Rúa para el mismo asunto desde el gobierno nacional (Patricia Bullrich, Marcelo Stubrin, Leonardo Aiello).

Esas condiciones las ha mejorado con su exaltación a un despacho del gobierno nacional donde no sólo tiene un mejor servidor para su notebook (es un fanático de Internet y tiene marcas récord en el Tetris);
también es el responsable de manejar los recursos con que cuenta el gobierno para debatir frente a sus adversarios desde la mejor posición.

D'Elía buscó el daño más grande sobre Reutemann al calificarlo de
«el candidato de los Estados Unidos para presidir la Argentina» y responsable de haber lanzando «esta campaña y esta operación para perjudicar al movimiento piquetero».

Empeoró esa calificación al decir que Reutemann tiene
las manos ensangrentadas y que debe explicar las muertes del 19 de diciembre como si el gobernador las hubiera ordenado.

El remate de ese rap se suavizó cuando elogió a la ministra de Trabajo,
Graciela Camaño, por «la actitud muy abierta» que había advertido al recibir a los sindicalistas. Este D'Elía, recuérdese, se va a sentar a la mesa de control de la distribución de los planes Jefas y Jefes de Hogar en nombre de la CTA que conduce el otro «gordo» Víctor De Gennaro.

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