Desde hoy y durante tres semanas, el PJ bonaerense volverá a entretenerse con uno de los hábitos más antiguos y enigmáticos de la política partidaria: hallar voluntariosos que accedan a poner nombre y apellido, con su firma al pie, para inscribirse como afiliados.
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Efímera, la campaña de afiliación -irá del 1 al 22 de setiembre es la previa a la interna partidaria del 30 de noviembre, donde se elegirán el jefe del PJ, 48 consejeros y 916 congresales provinciales, además de autoridades de los PJ locales.
Con Néstor Kirchner instalado en el PJ nacional, adonde aterrizó sin necesidad -ni voluntad- de internas, la primaria bonaerense será su debut como mandamás partidario. Por eso quiere una interna masiva y prolija. Cuestiones de números, parece.
Pero la repentina fascinación afiliatoria tiene un capítulo brumoso. La última afiliación masiva del PJ bonaerense, en tiempos en que todavía mandaba Eduardo Duhalde, incorporó a 300 mil adherentes, pero éstos nunca fueron ingresados al padrón oficial.
Es más: esas fichas están perdidas. ¿Quién las tiene, siguen válidas, alguien las guardó? Un misterio. Lo único cierto es que esos 300 mil animosos que quisieron empezar a formar parte, orgánicamente, del peronismo, nunca fueron, en la práctica, sumados al partido. Se trata de una novela de enredos.La reafiliación de 2004 aportó 300 mil fichas que fueron enviadas al despacho del juez federal con competencia electoral, Manuel Humberto Blanco, quien luego de evaluar algunas afiliaciones consideró que no eran lo prolijas que pretendía.
Informatizados
Entonces, unilateral, resolvió no agregar a esos afiliados al padrón del PJ que figura en la Justicia electoral. En realidad, ese listado fue confeccionado cuando Duhalde era el jefe del PJ, por la empresa de Lorenzo Rubinetti, especialista en informática electoral.
Rubinetti, fallecido en 2005, fue durante años el «mago» binario de Duhalde: informatizaba los padrones, los acomodaba por calle y manzana, los depuraba o expandía. De más está aclarar la importancia de un dominio preciso de los padrones en un partido apasionadocomo el PJ. Su desapariciónfue un fuerte golpe, casi irremediable para la tecnología electoral del peronismo bonaerense. El «factor» Rubinetti» no ha sido reemplazado aún.
Cuando se dispuso que la Justicia electoral debía ser, además, garante de las internas partidarias, los padrones pasaron a depender -en el caso bonaerensede Blanco, quien tomó los listados de Rubinetti para luego limpiarlos de muertos o afiliados que pidieron su baja.
Pero cuando tuvo que agregar los 300 mil afiliados extras que juntó el partido en 2004, el juez prefirió no hacerlo arguyendo cuestiones de forma (no formales): consideró que era demasiada desprolija la papelería que le acercaron desde el Partido Justicialista.
Por eso, en vez del 1,4 millón de afiliados que los bonaerenses decían tener, en la Justicia está inscripto 1,1 millón. Hugo Curto, vice partidario, además de intendente de Tres de Febrero, precisó esas cifras y admitió que «hay 300 mil fichas» cuestionadas.
La experiencia, se supone, servirá como enseñanza. La afiliación que se inicia el lunes corre riesgo de tener el mismo destino si Blanco advierte que las fichas no son lo claras que requiere el procedimiento.
Por eso, en el PJ ya decidieron que a la ficha le incorporarán una copia del DNI para comprobar, de arranque, que los «afiliados» existen.
Además, se pondrá el padrón vigente en Internet para que los inscriptos, o los que creen que están inscriptos, puedan chequear si figuran o no. Unos 300 mil, reales o no, deben pensar que figuran cuando en realidad sus papeles deambulan por ahí o ya son abono.
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