Por lo menos ese título de la disertación suena de país poco serio. Pero no les debe extrañar a los norteamericanos porque en su país sería inconcebible hasta pensar que un miembro de su Corte Suprema de Justicia diga palabras como éstas: Tanto asombro provocó esta frase que el diario oficialista «Clarín» la dio en un pequeño recuadro perdido adentro pero no pudo eludir citarla en la tapa.
El lugar de este vergonzoso consejo fue un seminario organizado por la Asociación de Magistrados para tratar como tema central
Dejá tu comentario