Fernando de la Rúa llevó al Gabinete de Ministros de ayer el debate sobre la nueva ley de inteligencia. Había escuchado en la última semana las quejas de algunos legisladores, como la senadora por Córdoba Beatriz Raijer, ante un presunto pedido de asesores del gobierno de que esa norma autorice a los militares a espiar a los políticos. Es lo que encubre en realidad el veto al espionaje interno que estableció hace 15 años la ley de seguridad interior.
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Apenas se sentaron los ministros, el Presidente mencionó esa queja y se dirigió al jefe de la SIDE. «¿Has dicho algo, Carlos?». Becerra negó haber opinado. «¿Y Horacio?», se interesó mirando hacia Jaunarena.
El ministro de Defensa desmintió haber pedido personalmente o a través de asesores esa facultad que aclaró no figura en ningún artículo del despacho que se votará hoy en el Senado. «La única observación que he hecho a ese proyecto, que se basa en uno que hice yo que después se mezcló con otros siete que se presentaron, es que concentra demasiado la tarea de inteligencia de todos los servicios en un solo organismo, algo peligroso en una democracia», explicó Jaunarena.
El ministro pareció satisfacer la inquietud del Presidente. Igual se ocupó de aclarar a sus colegas de gabinete que le parece riesgoso que una sola oficina, sea la SIDE (como establece el proyecto) u otra repartición, junte toda la información de inteligencia que además le costará mucho recoger de los diversos servicios que tiene el país.
¿Qué pasa si aparece otro López Rega o un Montesinos para usar esa oficina única de inteligencia?, fue la inquietud que les dejó Jaunarena a los ministros. Les recordó además que hay que seguir el ejemplo de países eficientes como EE.UU. donde además de la CIA -órgano supremo del espionaje-hay controles y auditorías sobre el sistema de inteligencia tanto en el Congreso como en el Poder Ejecutivo, que cuenta por ejemplo con la Asesoría Nacional de Seguridad (hoy ocupada por la popular Condoleezza Rice), que vigila lo que hacen los espías de los diversos espías.
Igual Jaunarena no ha presentado ningún proyecto de modificación de ese punto del proyecto de ley, que hoy quedará en puerta para ser tratada en el recinto. Quizá su inquietud sea tema de un veto presidencial cuando la norma sea aprobada.
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