El gobierno nacional confirmó ayer al jefe de la Policía Federal Roberto Giacomino, mientras que la eventual remoción de comisarios de la llamada Superintendencia Metropolitana, es decir, las 53 comisarías porteñas, será para más adelante con la idea de analizar uno a uno cada caso. Otros 10 comisarios generales, integrantes de la cúpula de la fuerza, también serían removidos de sus puestos, más de la mitad de los altos cargos policiales.
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Según trasmitieron desde el Ministerio de Justicia, el parámetro es «eficacia y honestidad» para permanecer en los cargos. Una señal que irritará a los hombres de azul. Se trata de gran parte de los altos mandos policiales, una decisión que terminaron de ajustar Néstor Kirchner y Gustavo Béliz tanto como el secretario de Seguridad, Norberto Quantín en la Casa Rosada.
El ministro de Justicia estuvo reunido ayer con Kirchner y luego ambos participaron de otra reunión con Quantín; el jefe de Gabinete, Alberto Fernández; Giacomino y Aníbal Ibarra, a quien invitaron para que «participe de la decisión», en el marco de la gestión de jefe de Gobierno que no cuenta con Policía propia.
«Nosotros analizamos que usted tiene el apoyo de sus subalternos y también en otras consultas que hicimos nos han hablado bien de su gestión», elogió Kirchner al comisario que escuchaba atento. Luego Kirchner le explicó que «los conflictos sociales se resuelven de una manera y el delito de otra».
En ese sentido, cuando se ofreció una conferencia de prensa, Béliz dijo que «no queremos criminalizar la protesta social», en relación con los piqueteros.
Giacomino fue puesto en funciones, como jefe de la Policía, por el ex secretario de Seguridad Interior, Juan José Alvarez, en reemplazo de Rubén Santos, quien renunció a una semana de los disturbios en la Plaza de Mayo el 20 de diciembre de 2001 cuando Fernando de la Rúa abandonó el gobierno. Anteriormente, había sido jefe de la custodia de Carlos Ruckauf en el Senado, cuando el peronista era vicepresidente de Carlos Menem.
Hasta ese momento, Giacomino se desempeñó como superintendente de Policía Científica.
«Los caballos no pueden entrar en la Plaza de Mayo, de ninguna manera. En ningún manual está escrito que los caballos entren en la plaza o en el escenario de la manifestación», sostuvo Giacomino por entonces sobre su antecesor Santos.
A Giacomino lo secundará Héctor Prados, a quien Béliz destacó como «un conocedor del derecho» y especialista en policías comunales. Prados reemplazará al saliente Roberto Capuccetti. El nuevo subjefe de la Policía Federal es un abogado de 53 años a quien Béliz destacó como «una persona que se ha desempeñado de manera muy especial en el área de Planeamiento y en el concepto de una policía comunitaria».
El ministro de Justicia anunció además que «habrá una profunda modificación en todas las superintendencias con la asunción de un número muy importante de comisarios mayores, lo que a su vez significa que también un número importante de comisarios generales va a pasar a disponibilidad».
También admitió que el gobierno se propone en los próximos días «analizar el perfil de cada uno de los 53 comisarios de la Ciudad de Buenos Aires, según la situación de cada barrio. Vamos a imprimir una fuerte dinámica a la utilización del mapa del delito».
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