Los efectivos acuartelados ocupan una sede policial ubicada en las calles 1 y 60, de la ciudad de La Plata. El afiche que circuló la semana pasada convocando a un autoacuartelamiento.
Durante más de diez horas de tensión, un centenar de policías bonaerenses se acuarteló en la División de Infantería de La Plata en repudio a la cesantía de seis efectivos por la represión a militantes de La Cámpora en la Legislatura, aunque levantaron la medida luego de que el Gobierno y la Justicia ofrecieran "garantías" de defensa.
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La medida de fuerza se inició temprano en la sede central y se sumaron luego otras sedes de Infantería como Glew, Morón e Ituzaingó y en algunas comisarías, donde efectivos decidieron permanecer no salir a trabajar a la vía pública.
Así, lo que en un inicio era un reclamo para la reincorporación de los efectivos desplazados, finalmente se convirtió en una protesta mayor en demanda de mejoras salariales y en las condiciones laborales que habían iniciado hace tiempo.
"Somos seis efectivos que por resguardar la seguridad del señor gobernador (Daniel Scioli) ahora nos encontramos fuera, por trabajar", enfatizó uno de los policías separados, el capitán Walter Revoredo, desde la Dirección de Infantería de la fuerza, con sede en 1 y 60.
Los manifestantes aseguraron que el lunes pasado, cuando Scioli juró en la Legislatura como gobernador por un nuevo mandato, se les dio la orden de que "no ingresaran más que 150 o 170 personas a los palcos, por miedo de que se cayeran y para cuidar la integridad física del gobernador".
"No entiendo yo de política, llegaron de Cámpora o algo así con cánticos de que somos de la JP que cueste lo que cueste vamos a ingresar, no nos para nadie. Hubo un forcejeo, una refriega muy intensa, nos empezaron a tirar con maderas. Pero no ingresaron, obedecimos la orden", señaló el efectivo policial.
En medio de la protesta, fueron los flamantes subsecretarios de seguridad que tienen a cargo la conducción política de la fuerza quienes encabezaron reuniones con los seis policías desafectados, para instarlos a que levantaran la medida de protesta y declararan con "todas las garantías" de defensa ante la División de Asuntos Internos.
Finalmente, luego de una asamblea y la intervención del juez de Garantías César Melazo, los efectivos decidieron levantar la protesta, a la espera de negociar la reincorporación de los efectivos cesanteados: según afirmaron, este jueves les tomarán declaración ante el departamento de Asuntos Internos de la fuerza y esperan la reincorporación inmediata.
"Sanciones no va a haber para nadie. Vamos a pedir a nuestros compañeros que se revea esto y que demos un paso para que esta situación se esclarezca", dijo el capitán Revoredo.
En medio de la protesta, el ministro de Seguridad y Justicia bonaerense, Ricardo Casal, salió a anunciar que le había garantizado a los policías imputados "celeridad" en la investigación por los incidentes y que no habría "arbitrariedades".
"La División de Asuntos Internos tiene la autonomía de llevar adelante la investigación para deslindar responsabilidades. Les garantizamos que no se va a actuar con arbitrariedad contra ellos y que los caminos institucionales se encuentran abiertos", indicó Casal.
El ministro agregó que los acusados "deberán exponer sus defensas y pruebas", pero advirtió que el gobierno bonaerense "de ninguna manera" permitirá "extorsiones y presiones para cambiar una decisión que es un acto administrativo usual".
Días antes de la reasunción de Scioli circuló en los estratos policiales una convocatoria a autoacuartelarse firmada por una agrupación que tiene las iniciales M.P.E.A. El anuncio habría sido realizado por oficiales de la localidad de San Martín, y habría tenido aceptación en las localidades de Quilmes, La Plata, y Lomas de Zamora. El acto de rebeldía estaba previsto, según un afiche divulgado por ese grupo, para el lunes 12, el mismo día que juró el gobernador y se provocaron los incidentes en la Legislatura bonaerense. Por la represión, dos jóvenes resultaron heridos y fueron atendidos en el Policlínico San Martín.
El martes 13 se cumplió otro aniversario de la creación de la Policía Bonaerense, pero Scioli no participó de ningún acto. El ministro Casal encabezó una ceremonia en la escuela de Policía, Juan Vucetich. Allí, afirmó que la militancia "fortalece la democracia".
Maximiliano Di Lorenzo negó irregularidades en el accionar. "Nosotros sólo cumplimos una orden que nos dio el Jefe de Seguridad de Legislatura", afirmó, aunque evitó dar el nombre del superior que ordenó la represión.
"Así como el Gobernador tomó la decisión en un minuto de separarnos, queremos que en un minuto nos vuelva a incorporar. Actuamos normalmente, no hubo avasallamiento de derechos humanos. Hubo una refriega y hubo lastimados de los dos lados", expresó el presunto oficial afectado a ese operativo.
"Teníamos la orden de que el sector de La Cámpora no debía entrar y ellos se pusieron violentos. Se armó un refriega y después hubo gente lesionada. Repito, sólo cumplimos una orden", completó.
Cuando fue consultado por la identidad de la persona que impartió la orden, también se negó a dar nombres. "Las ordenes me las implantan los superiores míos y aseguró que fue personal de Infantería y luego de la Legislatura, quienes dieron la orden", aseveró.
Horas después de los violentos choques, un dirigente que estuvo en el momento de los incidentes, pero que mantiene el anonimato, dio otra versión al periódico platense Diagonales. "Fue una locura, ya estábamos adentro cantando las consignas a favor de Cristina y Néstor y la Policía nos dijo que estaba prohibido cantar, con lo cual seguimos cantando y nos empezaron a golpear", comentó el militante K.
En diálogo con la web latecla.info, uno de los policías también ofreció otro relato de los hechos. "Estábamos apostados, junto a la gente de ceremonial, en la puerta de ingreso a los palcos con la clara directiva de que no podían ingresar más de 20 personas por palco. Cinco minutos después del ingreso de Scioli para dar comienzo al acto, entra este grupo de gente, que tenían permiso para ingresar, pero no para subir al palco que es donde querían subir. Ahí estaban los senadores y Scioli. Comenzamos a discutir fuerte y empezó el forcejeo. Si este grupo de gente entraba donde estaba Scioli, nos echaban igual", comentó.
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