El Gobierno dispuso la primera medida comercial de respuesta a la actitud del Uruguay de aumentar la producción de pasta de celulosa en la planta ex Botnia de Fray Bentos sin acordar con la parte argentina ni someterse a controles de contaminación. Consiste en una prohibición para que exportaciones argentinas sean llevadas al puerto del Uruguay por vía terrestre para ser embarcadas en naves que se despachan desde ese país.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
La decisión fue publicada este martes en el Boletín Oficial y ordena que "las cargas de exportación originadas en puertos argentinos sólo podrán ser transbordadas en otros puertos de jurisdicción argentina o en puertos de Estados parte del Mercosur y de Estados asociados con el que mantengan vigentes acuerdos de transporte marítimo de cargas con la Argentina".
La Argentina tiene vigente un solo acuerdo para trasbordo de cargas y es con Brasil, por el cual "las mercaderías originadas en puertos argentinos destinadas a puertos brasileños, y viceversa, serán obligatoriamente transportadas en buques de bandera nacional de las partes contratantes, con participación en partes iguales en la totalidad de los fletes generados".
En los considerandos de la disposición que firma el subsecretario de Puertos y Vías Navegables Horacio Tettamanti, se dice que han fracasado los esfuerzos para que se firme un tratado similar con los otros países del Mercosur. Desde esa secretaría se atribuye al Uruguay gran resistencia a firmar ese acuerdo para lograr que lleguen a sus puertos cargas por vía terrestre desde otros países sin obligarse a ninguna contrapartida.
Desde la fecha de vigencia de esta disposición, los embarques terrestres que iban al Uruguay para ser cargados en barcos para ir a otros continentes quedarán prohibidos. Eso significará que los puertos argentinos aumentarán sus cargas lo cual puede significar un beneficio anual de alrededor de u$s 100 millones, que perderán los puertos uruguayos.
Aunque la norma no lo menciona, se trata de la primera de varias decisiones comerciales, de exportación y financieras que tiene proyectadas el Gobierno para responder a la actitud de Uruguay en la ex Botnia. Buenos Aires quedará a la espera de una respuesta de Montevideo, que hasta ahora sólo ha dicho sobre ese entuerto, por boca de José Mujica, que esperará a que se reponga Cristina de Kirchner para hablar algo. Según el Gobierno argentino, la decisión de aumentar la producción de la planta de Fray Bentos fue tomada por el presidente del Uruguay a pedido de la actual propietaria, la finlandesa UPM, sin consultar con su gabinete. Esto ha impedido que ministros del Gobierno uruguayo hayan podido darles alguna explicación por vía informal a funcionarios argentinos con los que tienen amistad y que han intentado abrir alguna vía de diálogo.
Los efectos de esta disposición se verán esta semana en Caracas, adonde viajarán ministros de países del Mercosur, entre ellos Héctor Timerman y Luis Almagro. Con esta resolución ya en marcha los enviados de Buenos Aires esperan algún gesto de la parte uruguaya, afectada seguramente por perder un negocio del monto citado. El canciller ha recibido ya de la oficina de legales del ministerio el borrador de la demanda que se presentará en los próximos días ante la Corte Internacional de La Haya, en la que la ha trabajado un estudio de abogados con sede en Europa que ha sido contratado para patrocinar la acción.
Dejá tu comentario