14 de noviembre 2003 - 00:00

Por el Papa

La salud de Juan Pablo II, frágil desde hace meses, tiene efectos curiosos. Al punto de que el clásico festejo, reconocido en todo el país, por el aniversario de la ciudad de La Plata -que en algunas ediciones concentró más de 100 mil personas-, este año quedará encorsetado a una mitin menor, sin ostentaciones. Como año tras año la celebración se realiza en Plaza Moreno, frente a la imponente catedral platense, el obispo de La Plata, Carlos Aguer, le pidió al intendente Julio Alak que modere los festejos. Argumentó Aguer que, ante la fragilidad de la salud del Papa, no sería oportuno que miles de personas se concentraran de espaldas a la catedral para participar de un rito mundano, con música estridente y fuegos artificiales. Alak accedió.

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