El párroco de la iglesia San Ignacio, situada a una cuadra de Plaza de Mayo en la Capital Federal, se indignó ayer ante los piqueteros que acamparon a modo de protesta y utilizaron el atrio del edificio religioso -apuntalado actualmente-de baño público al aire libre para hacer sus necesidades. «Porque los caga el gobierno, no nos caguen la iglesia», se quejó el cura Francisco Delamer. Devaluados por la menor convocatoria, los piqueteros más duros amenazan con manifestaciones más violentas. Cada vez llaman menos la atención de las autoridades y alimentan la repulsa del público.
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La histórica Plaza de Mayo sufrió también lo suyo. Anoche, el Gobierno porteño dio cuenta de la recolección de 2.500 kilos de basura. Cerca de mil piqueteros desplegaron allí -desde el miércoles a la noche hasta ayer a la tarde- sus carpas, parrillas, fogones, petates y pancartas. También echaron algunos sus físicos de cara al sol, aprovechando la espléndida jornada que los inspiró además para jugar al fútbol sobre la calle y los restos de césped de la plaza. Como recuerdo, pintaron los piqueteros tres caras de la Pirámide de Mayo, con leyendas Informate más
Las escalinatas de la Catedral Metropolitana oficiaron de refugio a los piqueteros que En una esquina de la plaza, la que se orienta a Yrigoyen y Bolívar, permanecían los ex combatientes de Malvinas, que están apostados allí hace unos cuatro meses.
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