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4 de agosto 2006 - 00:00

Posibilidad de los diarios electrónicos

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La mayoría de los analistas creen que el diario de papel, tal como lo conocemos hoy, sobrevivirá a todo modernismo, aun cuando las nuevas generaciones modernas crezcan muy sumergidas en las PC. La diferenciación de una noticia o nota por título y ubicación (cabeza de página o abajo), en la parte de atrás o en la de adelante del ejemplar, los títulos, subtítulos, recuadros y resúmenes más la fundamental ventaja de la rapidez para ir hojeándolo y en segundos ver qué atrae para la lectura, se ven insustituibles por largo tiempo para quien tiene la posibilidad de acceso a un ejemplar de papel. Pero se intentan variantes técnicas.

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¿Se terminan los diarios impresos en papel? Un matutino económico belga ya está experimentando con el papel electrónico o «e-paper».

Uno de los principales argumentos que apoya la subsistencia del diario de papel es que es fácilmente transportable. A los lectores les gusta la compañía del matutino en sus viajes en tren, en subte o en ómnibus; en el desayuno en el bar de la esquina o para acortar la espera de alguna cita.

Aun cuando ya exista un buen número de bares y restoranes que ofrecen «wi-fi» (Internet inalámbrica), todavía son pocos los lugares en los que puede accederse al diario a través de la Red. Y además hay que tener un terminal portátil (sea una PC notebook o una «hand-held») con conectividad inalámbrica para poder leerlos desde la Web.

Por eso, y porque el lector tradicional de diarios sigue disfrutando pasar las páginas y el contacto con el producto «concreto», el diario de papel, impreso, sigue existiendo.

Sin embargo, para el futuro podría pasar por otra parte: el diario financiero «De Tijd», de Bélgica, está en plena etapa de prueba de un diario de papel electrónico. En esta etapa, esa edición llega sólo a 200 de sus suscriptores, pero si se hace la prueba es con la obvia intención de extender esa modalidad al resto de sus lectores.

¿En qué consiste esta nueva forma de publicar noticias?

Para leer la edición en «e-paper» también habrá que contar con un terminal inalámbrico, pero que en este caso será provisto por el diario; se conecta a Internet y se «baja» la edición del día, la que va actualizándose de manera automática si el usuario tiene acceso a tecnología inalámbrica.

Por ahora, la pantalla no incluirá fotografías ni video, pero haciendo un poco de futurismo, los creadores del «e-paper» aseguran que no falta mucho para agregar fotos «parlantes» (el epígrafe estará grabado) y noticias filmadas.

Sin embargo, la gran desventaja del diario electrónico es su alto costo: la «oferta» del matutino financiero belga arranca con un « módico» precio de u$s 500, que no se le cobró a los suscriptores que participan del experimento.

Obviamente, el precio es para los denominados «early adopters», o sea los que se desesperan por «hacer punta» cada vez que aparece una nueva tecnología. Pero cuando se populariza, el precio baja. Sucedió con todo aparato novedoso: las videograbadoras, las cámaras digitales, los TV de plasma, los adminículos portátiles para descargar y escuchar música, etc.

La tecnología que hará posible el «diario electrónico» fue desarrollada por E-Ink Corporation, una empresa fundada al separarse del Media Lab de la prestigiosa universidad Massachusetts Institute of Technology (MIT). A su vez, la holandesa iRex Technologies -subsidiaria del grupo Philips- la aplicó para crear una pantalla portátil de lectura.

El aparato que será provisto por el diario tiene el espesor de una hoja de papel, que además es plegable y cuyo tamaño es algo menor que el de una edición tabloide. Y como no es iluminado desde atrás, se lo puede leer tanto en interiores casi sin luz como en la playa a pleno sol.

Según describen artículos aparecidos en la Web, la pantalla contiene millones de microcápsulas que reaccionan a estímulos eléctricos generando letras y caracteres cuyas formas son tan regulares como si hubieran sido impresas. Estas «letras electrónicas» son por ahora sólo en blanco y negro, pero tienen 16 grados de gris. Cuando el lector «cambia de página» o selecciona un artículo para leer, esas partículas se reacomodan para formar el texto correspondiente. En definitiva un diario, pero distinto de la monotonía de Internet.

(Informe en base a «Hora de cierre», revista de la SIP.)

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