Positivo: pidió Kirchner nueva ley antimonopolio
Se lo sugirió a Diputados, pero es de esperar que no caigan en el proyecto de Roberto Lavagna que logró que el gobierno enviara al Congreso una «ley de defensa de la competencia». En definitiva debería ser lo mismo. Pero el proyecto en el Congreso tiene algo grave: le da el supremo poder al ministro de Economía (que hoy significaría dárselo al Presidente) para aceptar o no por sí solo fusiones de empresas. Desde ya que las fusiones y la compra de empresas decisivas deben ser aprobadas por el Estado, aquí o en Estados Unidos. Sin embargo, debería ser con resguardo contra el poder de decisión oficial concentrado y con facilidad de apelación judicial. Además que permita desbaratar monopolios de prensa, tipo «Clarín», que son los más perversos de todos porque traban por conveniencia denunciar, precisamente, otros monopolios de un país.
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Néstor Kirchner, ayer, escoltado por Felipe Solá, saluda a Patricia Vaca Narvaja, subsecretaria de Defensa del Consumidor, durante el acto en el que se anunció la firma de un convenio para que los municipios controlen precios.
«Sería muy triste -dijo, sereno- verlos remarcar y más ahora que se aproximan las fiestas».
No fue un aviso casual: anteayer, un grupo periférico llamado Martín Fierro, que se identifica con el gobierno, se movilizó y realizó pegatinas en un local de la cadena Coto en el barrio porteño de Pompeya. Kirchner ordenó desactivar esos operativos.
Luego, moderado, dijo que no pretenden que las empresas «no tengan ganancias» sino que «tengan la rentabilidad que tienen que tener» pero, aclaró, sin atentar «contra el bolsillo del pueblo». El mismo guión, efusivo y desafiante, disparó el viernes pasado contra los hipermercadistas.
«No les pido un gesto angelical, ni donación de mercadería, sino un actitud responsabley de seriedad», insistió con la presunción de que, a fin de año, podría producirse una disparada de precios por operaciones de los empresarios y comerciantes.
Se permitió, luego, recordar el grito de auxilio de Juan Carlos Pugliese, ministro de Economía en la peor hora de Raúl Alfonsín, cuando dijo: «Yo les hablé con el corazón y ustedes me respondieron con el bolsillo». Pero se distinguió: «Yo no les voy a hablar con el corazón».
Fue en este momento cuando anticipó además que impulsará una Ley de Defensa de la Competencia y contra «los monopolios» (ver nota aparte).
La plana mayor del gobierno se cuadró para sostener la propuesta oficial. Debutó, aún sin jurar, Felisa Miceli como ministra de Economía, sentada junto a Carlos Zannini, la saliente Alicia Kirchner, Oscar Parrilli, Julio De Vido y Aníbal Fernández. Estuvo, además, Felipe Solá.
• Alineamiento
Alrededor de noventa jefes comunales de Buenos Aires -entre los que se mezclaron kirchneristas, duhaldistas (o ex), radicales y vecinalistas- se alinearon con la postura oficial que pretende desplegar un sistema no convencional para la regulación de precios.
Desfilaron los duhaldistas Juan José Mussi (Berazategui) y Baldomero «Cacho»
Alvarez (Avellaneda), entre otros. También radicales como Daniel Katz (Mar del Plata) y Gustavo Posse (San Isidro), caciques con los que la Casa Rosada espera engordar su aventura transversal.
En tanto, hubo una larga hilera de intendentes oficiales, entre ellos Alberto Descalzo (Ituzaingó), Julio Pereyra (Florencio Varela) Alberto Balestrini (que se está despidiendo de La Matanza para asumir la presidencia de la Cámara de Diputados), y Alejandro Granados, de Ezeiza.
El programa se gestó, a pedido de Kirchner, en la Subsecretaría de Defensa del Consumidor, de donde se despidió Patricia Vaca Narvaja, y operará vía la Federación Argentina de Municipios (FAM), que preside Pereyra, que extenderá al resto del país lo que ayer rubricaron los bonaerenses.
A partir de su puesta en marcha, los intendentes podrán realizar monitoreos y relevamientos de mercado para, a partir de eso, difundir listas con los mejores precios de mercado en su distrito. Además, denunciar eventuales casos de ofertas irregulares y publicidad engañosa.




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