Los mandatarios tenían previsto inaugurar en Santa Cruz, 900 km al sudeste de La Paz, un Encuentro Político Empresarial Boliviano-Argentino, para dinamizar las relaciones comerciales de ambas naciones en una rueda de negocios con la intervención de más de un centenar de empresarios argentinos.
Mesa y Kirchner se encontraron dos veces, en julio y octubre, en lo que va del año, para avanzar en proyectos de integración especialmente energética y acordar la elevación del volumen de suministro de gas boliviano.
El gobierno de Mesa efectuó en la semana diversas gestiones para evitar un paro en Santa Cruz (este) y Tarija (sur), convocado en demanda de autonomía regional y una ley de hidrocarburos que preserve las inversiones y garantice la seguridad jurídica de los consorcios petroleros internacionales que operan en el país.
Los reclamos de dirigentes cívicos y empresariales de Santa Cruz y Tarija, en cuyos territorios se emplaza la ingente riqueza gasera, han provocado la emergencia de otro bloque conformado por representantes y cívicos de cinco departamentos andinos de La Paz (oeste), Oruro (sudoeste) y Potosí, y amazónicos de Beni (nordeste) y Pando (norte) "no productores" de petróleo.
Un tercer frente que reúne a otras dos regiones productoras, Cochabamba (centro) y Chuquisaca (sudeste), se pronunció por la unidad de Bolivia y se declaró equidistante de los dos bloques mayores.
Sin embargo, las organizaciones cívicas intentaron conciliar criterios en una reunión desarrollada la víspera en Cochabamba, pero la misma concluyó sin acuerdos relevantes y con el compromiso de continuarla en un plazo de 15 días en la ciudad de Cobija, extremo norte del país y una de las regiones más postergadas por el gobierno central.
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