27 de septiembre 2004 - 00:00

Postular a Cristina, el salvavidas kirchnerista

Cristina de Kirchner
Cristina de Kirchner
El abracadabra es Cristina Fernández y su manoseada candidatura a senadora por Buenos Aires el año próximo. Pero sin esa frase mágica -que todavía en el gobierno nadie pronuncia en voz alta-, el kirchnerismo, núcleo incipiente y voraz de poder, peligra en su esencia. A partir del acercamiento al peronismo ortodoxo, que por necesidad o estrategia accionó Néstor Kirchner, sus seguidores profundizaron un debate respecto de su integración o aislamiento del PJ oficial, una duda que los persigue como un pecado original.

Y la brecha entre pactistas y rupturistas se ensancha cada vez más. Con 48 horas de diferencia, dos hechos mostrarán la agudización de ese fenómeno que, más temprano que tarde, amenaza con minar la idea de la transversalidad. Vamos por partes:

• El sábado, en La Plata, una vertiente del protokirchnerismo,el Partido de la Victoria que comanda Aldo San Pedro, «lanzó» -sin consultar a la primera dama-la candidatura de Cristina Fernández a senadora por la provincia. Además de kirchneristas platenses como Carlos Pereira y Marcelo Bellotti, de la ceremonia, con 2.500 militantes y aroma a mitin peronista, participaron el intendente platense, Julio Alak; el jefe de los senadores del PJ bonaerense, Juan Amondarain, y «Tommy» Díaz, senador disidente de Alak en la tirria local, pero aliado a Felipe Solá en el esquema provincial. No es un dato menor: San Pedro era uno de los más crudos promotores del antipejotismo, es decir, de combatir con sangre y fuego a Eduardo Duhalde y los suyos. Ahora empuja otro plan: que el peronismo se sume al Frente para la Victoria -sello con el que compitió Kirchner en 2003-, espacio que englobaría al PJ ortodoxo y a los disidentes kirchneristas.

• San Pedro -que antes del acto mandó a pintar paredes con esa postulación todavía virtual, como habían hecho antes los jóvenes K-no está solo en esa aventura; también la Corriente Peronista Federal, de José «Pepe» Salvini y Luis Illaregui, parte del Grupo Michelángelo de Carlos Kunkel y Juan Carlos Dante Gullo; el sector de Dante Dovena -con activa presencia en el conurbano- y fragmentos de Confluencia Argentina, de Marcelo Fuentes, aportan a esa misma ecuación integradora. Entienden,o al menos dicen entender, que con Cristina candidata por Buenos Aires se podrá promover la renovación del peronismo. En idéntica dirección, argumentan, iría la decisión de Kirchner de asumir como jefe del PJ nacional.

• La postura opuesta la encarnan los grupos piqueteros, unidos bajo el Frente de Organizaciones Populares (FOP), que ordenan Luis D'Elía (FTV), Jorge Ceballos ( Barrios de Pie), Emilio Pérsico (MTD Evita) y Edgardo Depetris (Frente Transversal) y sus flamantes aliados de la Mesa Coordinadora que comparten Miguel Bonasso, Francisco «Barba» Gutiérrez y Eduardo Luis Duhalde. Este mediodía, esta liga presentará en sociedad su entente y se pondrá «a disposición del Presidente». En 10 días, en tanto, montarán un show político a un costado de la Plaza de Mayo: casi un 17 de octubre pero una semana antes. Estos reivindican la transversalidad -«Los muertos que vos matáis, gozan de buena salud», recita Bonasso, en el traje de Don Juan Tenorio-y reniegan del PJ: «Mi límite es la mafia, es Duhalde», atropella D'Elía aunque confiesa entender que Kirchner, para garantizar la gobernabilidad, tenga que sellar una alianza con Duhalde. Así y todo, sus primos pactistas los acusan de hacer «progresismo gorila», por su actitud antiperonista.

• Sin abrevar en ese espacio, otras ramas kirchneristas coinciden, sin extremismos, con algunos planteos. Por caso, la rama Confluencia Argentina, versión Frente Grande de Eduardo Sigal. Están, éstos, dispuestos a respetar el esquema que señale el Presidente, pero no se imaginan en el mismo festejo que los duhaldistas. El eje Aníbal Ibarra-Luis Juez, nunca del todo solidificado, está más cerca de la posición rupturista que de la pactista. Todos los que miran hacia la provincia, sin embargo, se gratifican con la idea de Cristina candidata 2005 (el peronista Alak, el sábado, confesó ese deseo). D'Elía, incluso promoviendo a la senadora como cabeza de dos boletas: una peronista; otra transversal.

• Claro que no es un proceso lineal: con matices, los kirchneristas que sueñan una alianza con el PJ ortodoxo, plantean que la primera dama es la única que puede coronar, como candidata, esa unión.
«Sólo Cristina puede concentrar el apoyo del peronismo y de otros grupos del campo popular que no se acercan al PJ», evaluó San Pedro, que fija en 2005 casi un quiebre: «El peronismo de la provincia deberá demostrar que apoya seriamente al gobierno». Por lo pronto, luego del acto en La Plata -fue en esa ciudad donde se lanzó la candidatura presidencial de Kirchner, antes del abrazo con Duhalde-, el Partido por la Victoria saldrá de gira con actos en toda la provincia para impulsar la postulación de la primera dama.

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