Desmalezar es la tarea a la que se han dedicado inveteradamente los grupúsculos de izquierda, desmalezar el camino del follaje de organizaciones emparentadas ideológicamente para señalar, en permanente patrullaje de los actos ajenos, las diferencias en busca de una utópica pureza doctrinaria. De paso, sirve para construir protagonismos sobre la base de los errores de los otros. Es el caso del Movimiento Socialista de los Trabajadores, uno de los disfracesde la Izquierda Unida, que buscó en el último número del periódico « Alternativa Socialista» diferenciarse de otras organizaciones que participaron del último acto violento en la Plaza de Mayo. Los señalados por Izquierda Unida en esta oportunidad son el trotskista Partido Obrero (conducido por Jorge Altamira y animado por Néstor Pitrola) y los violentos de Quebracho que, según la nota que sigue, son acusados de ser funcionales a la política del oficialismo.
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La acción de Quebracho provocó que miles de compañeros, muchos que vinieron con sus hijos chicos, fueran salvajemente reprimidos y gaseados, liquidando la posibilidad que la movilización de la Plaza había planteado: ser recibidos por el ministro del Interior, Aníbal Fernández, para reclamarle la libertad de los presos, lo cual hubiera sido un hecho político que hubiera ayudado a la campaña por su liberación.
Los hechos que describimos sirvieron de excusa al gobierno para lanzar un operativo de caza de brujas, que terminó con heridos, 102 detenidos que quedaron procesados, de los cuales siete tienen carátulas judiciales por intimidación pública, daños y otros delitos que les impiden la excarcelación, ya que pueden aplicarles penas de hasta 10 años.
Quebracho y distintos grupos señalaron que lo más importante no era la provocación policial, el armado que los servicios hicieron para justificar la campaña represiva, sino la
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