9 de abril 2007 - 00:00

Primer paro hoy en era Kirchner

Néstor Kirchner, que esperaba un escenario claramente distinto a esta altura de la campaña, enfrentará hoy el primer paro nacional desde que asumió. La muerte de un docente en Neuquén logró lo que no ocurría desde la era Menem: la unión entre la CGT de Hugo Moyano y la CTA de Hugo Yasky, enfrentadas hasta ahora, pero que marcharán en todo el país con paros y movilizaciones de protesta por la tragedia neuquina, aunque con la mirada puesta sobre las paritarias, que esta semana entran en etapa de definición en las principales actividades. Deben cerrar acuerdos seis sectores (metalúrgicos, telefónicos, neumáticos, gastronómicos, justicia y ferroviarios) que reclaman aumentos de salarios por encima de 15% consentido por el gobierno. Es el peor contexto para discutir salarios en un país con amenazas inflacionarias serias que no logran disipar los indicadores abizcochados en el horno de Guillermo Moreno. Buen olfato, aunque como siempre irresponsable, este de los gremios, que aprovechan la sensibilidad social que despertó esa muerte en Neuquén para sacar rédito en las paritarias en las que el sector que se les oponga quedará descalificado en el debate como «represor». Para animar este paro, hay peligro de incidentes en Neuquén y en Capital, donde habrá marchas con despliegue paramilitar de quebrachos u otras fracciones piqueteriles, que parecen actuar para disfrazar en el follaje otra crisis que crece sin solución, la que enfrenta el kirchnerismo en la propia Santa Cruz. Los porteños tendrán complicaciones con el transporte en horas del mediodía, cuando se presume no habrá subtes, colectivos ni trenes. Los bancos dejarán de atender al público de 12 a 13, aunque el mayor impacto será en la educación que promete un paro nacional.

La interrupción del transitado puente que une Neuquén y Río Negro dejó incomunicadala capital provincial. Los viajeros optaron por cruzar el tramo a pie y hastala falta de transporte de mercaderías comenzó a afectar a la zona.
La interrupción del transitado puente que une Neuquén y Río Negro dejó incomunicada la capital provincial. Los viajeros optaron por cruzar el tramo a pie y hasta la falta de transporte de mercaderías comenzó a afectar a la zona.
De rebote, a poco más de un mes de cumplir cuatro años de mandato, Néstor Kirchner soportará hoy el primer paro general como Presidente. La protesta, que se pronostica de inocultable impacto, no lo tiene como objetivo, pero tampoco lo releva de toda culpa y cargo.

A años luz de los paros con que Saúl Ubaldini dinamitó a Raúl Alfonsín o de los que la CGT programó contra Fernando De la Rúa, la jornada aporta un detalle nada menor: desde 2001, la CTA y la CGT no compartían una convocatoria de esa dimensión.

El 13 de diciembre de aquel año, con los últimos estertores del gobierno aliancista, las dos CGT -la oficial de Rodolfo Daer y la disidente de Moyano-, y la CTA llevaron adelante una protesta que paralizó, casi de punta a punta, el país. De la Rúa se derrumbaba.

También, más menguado, los unió Carlos Menem. En la Marcha Federal de 1998 compartieron ruta y cartel la CTA, que entonces comandaba Víctor de Gennaro, y el moyanismo que se nucleaba en el Movimiento de Trabajadores Argentinos (MTA), fuera de la CGT dominada por los «gordos».

Es cierto: el motor primordial de esta sintonía es el repudio al crimen, producto de una represión irracional, del docente Carlos Fuentealba pero lo excedió: los Hugo firmaron un texto a favor de las paritarias sin corset y de abrir el debate sobre la distribución del ingreso.

Ese enlace, que poco tiempo atrás era imposible, se concretará en buena medida por la impronta que Hugo Yasky pretende dar a la central de la calle Independencia y que consiste en un perfil menos aislacionista que el que De Gennaro le impuso en los últimos años.

El jueves, Yasky llamó a Moyano y lo convocó a participar de una reunión conjunta. El camionero no sólo acepto la invitación sino que concedió a que la misma se haga en la sede del gremio SUTEBA, sindicato del que proviene el jefe ceteísta. Luego se mostraron ante la prensa.

  • Personería

    Los dos caciques tienen buena relación con la Casa Rosada aunque los separa un conflicto de fondo: el reclamo de la CTA por obtener la personería gremial.

    Tanto Yasky como Moyano fueron especialmente cautelosos a la hora de aclarar las motivaciones del paro general. Delimitaron el alcance de la protesta excluyendo expresamente a Kirchner y el gobierno nacional para descargar su arsenal dialéctico sobre Sobisch.

    «Imagínense lo que podría pasar si ese personaje chiquito fuera presidente de la Nación» apuntó Moyano, en referencia al neuquino que, por ahora, dice mantener en pie su candidatura presidencial. A su lado, Yasky avaló la embestida.

    Hasta ahí la empatía. La CTA convocó a un paro nacional y general por 24 horas mientras que la CGT limitó los plazos a una, dos o tres horas según la actividad. De ese modo, la huelga regirá a medias aunque se sentirá en un área sensible: el transporte público.

    Tanto la UTA, que representaa colectiveros, como La Fraternidad, de maquinistas, ambos socios de Moyano en la CGT, interrumpirán los servicios al mediodía. También funcionará con régimen de emergencia el subterráneo: habrá menos frecuencia pero se viajará gratis.

    Se espera, además, una fuerteadhesión en el sector educativo.En CTA está nucleado el grueso de los gremios docentes y no docentes, sea de primaria, secundario o la universidad -la excepción son los privados de SADOP- por lo que la medida se proyecta de alto impacto.

  • Sin clases

    Por lo pronto, se prevé que no haya clases, fenómeno que en algunas provincias -hay diez en pleno conflicto salarial- se combinará con protestas propias o extenderá los paros que estaban en marcha, como en Santa Cruz, donde hoy se inicia una medida de 72 horas.

    Lo mismo en el sector público: ATE, que tiene representación en todas las provincias, programa un paro extendido mientras que UPCN, que participa de la CGT, acotará la jornada de huelga.

    En el circuito bancario y financiero, según informó La Bancaria, la atención al público se suspenderá entre las 12 y las 13 horas, en línea con la postura de la central de la calle-Azopardo. Ese mecanismo se extenderá a algunas empresas de servicios públicos privatizados.

    En el sector productivo, en tanto, la metodología variará según la actividad y la empresa. Ni UOCRA, ni SMATA ni la UOM, salvo acciones simbólicas, no tienen en agenda que se interrumpan las jornadas de trabajo.

    No es un detalle menor que, por estas horas, el grueso de los gremios estén en plena discusión salarial o a punto de sentarse a la mesa de negociación para discutir un incremento de sueldos.

    Matices más o menos, la estadística lo registrará como el primer paro general en la era Kirchner.

    Hasta ahora, desde 1983, ningún presidente pudo evitar que lo enturbien con un paro general. Alfonsín padeció 13, Menem anotó ocho en dos mandatos, De la Rúa sumó nueve y al interino Duhalde lo atormentan con tres. Aunque indirectamente, hoy Kirchner se suma al club.
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