5 de enero 2006 - 00:00

Proponen otra norma redundante

Un proyecto para que sea optativa para la mujer la posibilidad de añadir el apellido de su marido precedido por la preposición «de» fue presentado en la Cámara de Diputados por un grupo de legisladores de diferentes partidos. La propuesta, que apunta a modificar la ley del nombre, fue presentada a fines de 2005 y busca eliminar «los vestigios de las instituciones vinculadas con la autoridad marital, específicamente el tratamiento otorgado al apellido de la mujer casada».

Se trata de un proyecto de diputados de diferentes extracciones políticas que van desde la bonaerense Marina Cassese, que integra el interbloque Peronismo Federal, conformado por ex duhaldistas; María del Carmen Rico, del Frepobo, hasta la neuquina del macrista Interbloque Propuesta Federal, Alicia Comelli.

En la Argentina, el nombre de la mujer casada no estuvo jurídicamente normado en forma específica hasta la puesta en vigencia de la ley del nombre en 1969, pero la costumbre social hacía que la esposa usara el apellido del marido y lo agregara a su nombre de soltera con la preposición «de». Esta norma intenta intervenir en una costumbre que no está impuesta en ninguna ley, tratando de crear una costumbre alternativa.

«Resulta necesario facultar a la mujer para agregar el apellido de su marido precedido por una palabra que denote un estado de igualdad entre los cónyuges»,
destaca el texto, que hace referencia a la posibilidad de añadir la conjunción «y» que, dicen, «se utiliza para unir palabras».

En los fundamentos, se sostiene que «el valor principal de esta propuesta, más que los efectos de su implementación práctica, es, a través de la legislación, enviar un mensaje inequívoco de voluntad para que poco a poco se reviertan las condiciones de desigualdad hacia la mujer».

La necesidad de «sortear los resabios de una cultura machista en pos de una sociedad evolucionada que vea en las mujeres el 50 por ciento de la capacidad del género humano» es el eje central de la iniciativa, que busca eliminar todas las trabas para el cumplimiento de este objetivo.

Por eso, advierte que los argumentos en contra de esta propuesta «estarán innegablemente teñidos por valoraciones erróneas acerca de la situación de la mujer en el vínculo familiar y como miembro de la sociedad».

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