Los gobernadores de la UCR kirchnerista decidieron ayer, a última hora, no asistir a la convención partidaria que mañana y pasado sesionará en Rosario.
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Tampoco enviarán a sus convencionales, como parte del rechazo al documento que la cúpula partidaria difundió el miércoles en la sede del comité nacional. «Explicitaron un documento con términos agraviantes e injuriantes al Presidente con quien nosotros queremos concertar. Nosotros demostramos voluntad de diálogo, pese a no tener mayoría, pero ante la publicidad de este documento ya no había nada que debatir», aseguró el gobernador de Río Negro, Miguel Saiz.
Pese a todo, el sector lavagnista de la Unión Cívica Radical sigue desconfiando del ala kirchnerista del partido. Por eso resolvió requerir a la Justicia electoral veedores que garanticen la legalidad de ese encuentro ante la posibilidad de que los gobernadores radicales cercanos a la Casa Rosada impugnen las resoluciones del máximo órgano partidario.
El diputado Federico Storani dijo a este diario que se van a pedir veedores judiciales para que no se impugne la convención. «No queremos que haya ningún resquicio. Vamos a pedir a la Justicia electoral que verifique la identidad de los convencionales así como la obtención del quórum necesario para poder sesionar y adoptar resoluciones.»
Las sospechas de la UCR lavagnista se acrecentaron luego de que el Movimiento Radical Federal -MORAFE- liderado por los gobernadores Julio Cobos (Mendoza), Miguel Saiz (Río Negro), Arturo Colombi (Corrientes), Eduardo Brizuela del Moral (Catamarca) y Gerardo Zamora (Santiago del Estero) dieron en un primer momento un giro de 180 grados en su decisión de no asistir al encuentro de Rosario.
Durante una reunión celebrada semanas atrás en el Centro Asturiano de Vicente López, los mandatarios provinciales y más de 180 intendentes que apoyan la concertación kirchnerista habían anunciado que no enviarían convencionales a la cumbre partidaria. Sin embargo, el lunes pasado en Bariloche resolvieron acudir a tierras santafesinas. La esquizofrenia de los K culminó anoche con la nueva decisión de no concurrir a Rosario.
Temor a impugnaciones
Pese a todo, el sector lavagnista que encabezan el jefe del comité nacional, Roberto Iglesias, el titular de la convención, Adolfo Stubrin, y el alfonsinismo temen que las decisiones que emita el máximo órgano de la UCR puedan verse afectadas por eventuales denuncias que minen su legalidad. Esta maniobra terminaría afectando la candidatura de Roberto Lavagna para 2007, y desde la cúpula del radicalismo saben que el respeto a las instituciones no es justamente una característica distintiva de los aliados de Néstor Kirchner.
Uno de los temas que más preocupa a todos los sectores del fragmentado arco radical es la conformación de una comisión encargada de negociar alianzas con otras fuerzas políticas. «Van a crear un comité de notables para definir las candidaturas y el programa de gobierno en violación a la carta orgánica», se quejó anoche Saiz telefónicamente. Es que mañana y pasado en Rosario el partido habilitará la constitución de coaliciones electorales para enfrentar a Kirchner en 2007. Y la clave estará en la designación de los integrantes de ese grupo de elite. Serán ellos los que definirán si finalmente se consagra a Lavagna o si en cambio se decide negociar con otras fuerzas de centroizquierda, como el ARI y el Partido Socialista.
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