2 de enero 2002 - 00:00

Radicales no quieren aparecer en cogobierno

«No nos podemos equivocar porque más de la mitad se moviliza por el 'corralito'.» Así graficó Eduardo Duhalde su preocupación por la situación económica ante un numeroso grupo de radicales que fueron a escucharlo ayer a la hora de la siesta al despacho de Eduardo Camaño antes de la Asamblea Legislativa para fijar las reglas de juego entre el virtual presidente -en ese momento-y la UCR. En las oficinas del presidente de la Cámara de Diputados se dieron cita Carlos Maestro (presidente del bloque en el Senado), Horacio Pernasetti (su homólogo en Diputados) y los gobernadores Pablo Verani (Río Negro y vicepresidente del partido), Roberto Iglesias (Mendoza), Sergio Montiel (Entre Ríos), José Luis Lizurume (Chubut) y Oscar Castillo (Catamarca).

Ausente con aviso estuvo Rozas -tampoco estuvo el correntino Ricardo Colombi, que tiene como vicegobernador al duhaldista Eduardo Galantini-pero el presidente del radicalismo justificó su inasistencia por un problema de enfermedad de su padre pero no por razones políticas y anticipó su apoyo a la decisión de la mesa del radicalismo y del interbloque que se ha convertido en autoridades partidarias de facto después de la renuncia anticipada de Fernando de la Rúa. Esa misma mesa le reclamó a Duhalde que ninguna designación desde la UCR podría hacerse sin su consenso en obvia referencia a la cooperativa bonaerense entre el duhaldismo y los radicales Leopoldo Moreau y Federico Storani que no despiertan ninguna simpatía de sus pares. Pero pusieron una condición: la eventual incorporación de radicales al gobierno será «por cargo» no nominal. « Que Duhalde ofrezca el lugar y nosotros el nombre», confió un diputado. Un sillón probable: Cancillería ocupado por Giavarini, Stubrin o Alconada Sempé.

Ese marco le sirvió a Duhalde para sostener que el plan económico no sería anunciado hasta el viernes próximo y no anticipó nombres salvo -según una fuente del riñón de la mesa radical-el de De Mendiguren para un probable Ministerio de la Producción. También les anticipó a las autoridades radicales que gobernará hasta completar este período presidencial y no se presentará a una eventual reelección en el año 2003, una de las exigencias de un sector del PJ para brindar un apoyo homogéneo. De paso reclamó el compromiso del radicalismo porque definió a la situación económica de « muy difícil situación».

Desde el radicalismo se pidió que se forme un gobierno de unidad nacional pero le aclararon que no quieren cogobernar. «Debe ser un gobierno justicialista», le dijo el rionegrino Ver ani, quien se ha revelado como uno de los referentes de la UCR después de la renuncia de De la Rúa. Duhalde reclamó apoyo de los mejores cuadros técnicos y prometió respetar los acuerdos por los planes Trabajar que había contraído con los gobernadores su breve antecesor, Adolfo Rodríguez Saá. La situación social y la reactivación de las economías regionales fueron el principal planteo de ese grupo en el que eran mayoría mandatarios provinciales con serios problemas financieros y grave recesión.

La reunión fue breve -«Duhalde fue muy concreto y expeditivo», definió Montiel- porque no duró más de media hora y luego los radicales se trasladaron hasta el despacho de Maestro para deliberar -como es su costumbre-y presentar una posición común interna que consistió en apoyar a Duhalde o cualquier otro candidato que surja por unanimidad del PJ.

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