Néstor Kirchner dedicó ayer un discurso a pedir que sus conciudadanos se dejen de dar discursos. Subido a una tribuna en la localidad de El Calafate llamó a « trabajar para pasar de la Argentina del discurso a la Argentina de la acción». «El esfuerzo es la base de ser solidarios. Quiero una Argentina grande y parte de ello se logra con incluir las regiones periféricas», reflexionó Kirchner, quien en esa línea pidió «dejar de lado las acciones y politiquerías de cuarta».
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Adjudicó las críticas a la existencia de intereses « duros y difíciles» y al interés de algunos que «apuestan más al fracaso que al éxito de las cosas».
Como es usual, privó a la audiencia de algunas precisiones sobre la identidad de quienes acometen tan nefastas acciones en contra del bien común.
Sí echó mano de un ejemplo de etología zoológica y convocó a que los argentinos emulen las virtudes del pingüino (Aptenodytes patagonicus).
• Tesonero
«El pingüino -sentenció el Presidente-tiene tesón y voluntad, y así se lo vamos a trasladar a todos los argentinos para que nunca más bajemos los brazos, para que haya una conducción colectiva, sin salvadores mesiánicos», prometió.
No aclaró en qué prácticas de observación ha llegado a sondear en la conducta de los pingüinos como para extraer tan luminosas lecciones.
Junto al jefe de Estado se ubicaron su esposa, la senadora nacional Cristina Fernández; el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido; el gobernador de Santa Cruz, Sergio Acevedo; y el intendente local, Santiago Méndez.
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