2 de diciembre 2003 - 00:00

Recibió a Aníbal en casa antes de una ácida carta

Aníbal Fernández, admitió haber estado el sábado en Lomas de Zamora, en la casa de Eduardo Duhalde, charlando con éste y su esposa, Hilda Chiche Beatriz González. Luego de esa charla, presuntamente esclarecedora, el ministro envió una carta al diario «Clarín», donde señala lo que sigue.

. Es extraño que cuando sostenemos que «no vamos a reprimir» a los piqueteros, alguien pueda leer que estemos dudando entre «los palos y el diálogo».

. «Los exégetas (...) están equivocados», quienes ven una salida fácil a un problema difícil.

. No hay alternativas, no hay dilemas. En el gobierno no hay lugar para la represión, el endurecimiento ni la violencia. No importa cuán rechazados sean los grupos en cuestión por la sociedad en su conjunto. No importa cuán crítica se muestre la situación.

. En el gobierno no hay una doble moral. No promete cárceles modelo y después juega a la mano dura.

. No hay fantasmas de diciembre de 2001 -cuando el 19 y 20 se cumplan dos años del «cacerolazo» y de los desbordes que amenazaron la Casa Rosada y los incendios en el Congreso de la Nación, que terminaron con la renuncia de Fernando de la Rúa-, porque la ciudadanía ha elegido y apoya. No hay temor por la violencia desatada.

. Debemos desmitificar la oscuridad de una política que se hacía muros adentro, solapada, histérica e internista.

•Promesa

Es significativa la definición de Aníbal Fernández vinculada a la doble moral en el gobierno. Quien prometió cárceles modelo fue Duhalde durante toda su campaña presidencial del '99, y simultáneamente quien prometía para la misma época «mano dura» con la delincuencia era su candidato a gobernador bonaerense -que ganó-, el hoy tan discutido Carlos Federico Ruckauf.

Es terminante en cuanto a que
no habrá represión a los grupos piqueteros por duros que éstos se muestren. Y agrega que ni siquiera importa la opinión del conjunto de la sociedad, que, harta, hace rato que viene amagando con un «cacerolazo» en contra de los cotidianos cortes de rutas, avenidas y calles.

Dejá tu comentario

Te puede interesar