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24 de septiembre 2003 - 00:00

Reconciliación con Lula y más negocios con Fox

Más allá de los halagos de George W. Bush (anoche lo llamó "El conquistador del FMI"), Néstor Kirchner tendrá hoy las dos entrevistas más importantes de su estadía neoyorquina. Una se acordó ayer. La otra estaba prevista oficialmente. A las 10 recibirá en su hotel a Lula Da Silva. Intentarán restaurar una relación dañada. Al mediodía, almorzará con Vicente Fox, única reunión a solas que había previsto Rafael Bielsa para su jefe. Acaso fue con la intención deliberada de provocar el acercamiento del brasileño. La rivalidad entre esos dos países es ostensible. Y volvió a funcionar ayer.

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Pero para la trama gruesa de la política exterior argentina, serán clave las dos citas consecutivas previstas para hoy. A las 10, en su suite del hotel The Pe n i n s u l a , Kirchner recibirá a Luiz Inácio Lula Da Silva. Al mediodía, almorzará a solas con Vicente Fox. Brasil y México son dos vértices de un triángulo de afinidades y tensiones que la Argentina pretende administrar como «tercera posición», por hablar «peronísticamente», como diría el finado Lorenzo Miguel.

El encuentro con Fox formaba parte de la agenda original de Kirchner, como informó este diario en su edición del viernes pasado. Fue el único almuerzo individual del que participaría el Presidente y ese relieve fue buscado de manera deliberada por la Cancillería. Existe, quién no lo sabe, una rivalidad abierta entre México y Brasil. Por la dimensión de sus economías, por el liderazgo de la región (Brasil no se cansa de proponer cumbres «sudamericanas» que desde-ñan al país de Fox), por el flujo comercial y la integración con el norte del continente. El último entredicho se produjo en Cancún, donde Itamaraty se propuso y consiguió boicotear cualquier entendimiento en el seno de la OMC, que debió suspender las negociaciones por la queja del Grupo de los 21 (países en desarrollo) contra el proteccionismo de las potencias industriales. Pero hay otras cuentas pendientes, aunque sean por ahora sólo simbólicas. Por ejemplo, la negativa de México a que la posición permanente que en el futuro pudiera corresponder a Latinoamérica en el Consejo de Seguridad sea ocupada sólo por Brasil. Como la Argentina, México pretende que la posición sea rotativa.

En ese marco de roces y sospechas, es un juego de niños irritar a Brasil con acercamientos a México. Y Bielsa decidió jugarlo. Sobre todo porque pretende que antes de fin de año se celebre el tratado de Libre Comercio que se viene negociando con ese país y que podría tener un impacto significativo en algunos rubros, como el automotor. Uruguay ya firmó el suyo y la ceremonia se realizó durante la cumbre de Cancún. En el almuerzo de hoy se hablará de esta perspectiva pero, sobre todo, Kirchner subrayará el agradecimiento a Fox por el apoyo explícito que le brindó en su negociación con el Fondo Monetario Internacional. Recordar: el presidente mexicano dedicó un párrafo de su discurso de apertura de la asamblea de la OMC a reclamar al FMI que cierre trato con la Argentina.

Lula, éste es el reproche de Kirchner, no se comunicó durante ni después de las discusiones. Recién felicitó a su colega ayer. Fue en el edificio de las Naciones Unidas. En el segundo piso, a pocos metros del despacho de Kofi Annan (espectacular oficina con balcones sobre el río Hudson), el Presidente se informaba, sentado en un sillón, sobre las novedades ocurridas hasta entonces en la Asamblea. Eran las 13.30 y el argentino no había podido asistir a la sesión de la mañana: llegó demorado, el tránsito desde el aeropuerto Kennedy hasta el centro de Manhattan fue un infierno, la ciudad estaba bloqueada por medidas de seguridad y, por si faltaba algo, diluvió como nunca. Por eso los Kirchner llegaron al sofisticado The Peninsula y, mientras se arreglaban (todavía no le tomaron la mano a la suite del Tango 01), miraron por TV el discurso de Lula y el de Bush. Nada que sospechar, entonces, de la ausencia en el recinto de la ONU.





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