Hace 15 días el ex presidente radical recordó las tendencias hegemónicas en el gobierno de Néstor Kirchner. El actual presidente lo cruzó duramente recordándole su fracaso como gobernante y lo ubicó junto a De la Rúa. Ayer el radical fue invitado a un acto de obras públicas del ministro Julio De Vido. Evitó fotografiarse con éste (Alfonsín apoya a su enemigo político Roberto Lavagna) pero lo aceptó con Kirchner.
Raúl Alfonsín se mostró amable y educado ayer, de regreso una vez más al despacho que ocupó cuando ejerció la Presidencia, ahora por invitación de Néstor Kirchner. Fue a propósito de unos anuncios sobre obras ferroviarias que se realizarán en su pueblo, Chascomús. Seguramente emprendimientos próximos a su amigo Gabriel Romero.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Otro clima había en la casa de Alfonsín después del encuentro. El líder radical se sintió víctima de una emboscada: junto a Kirchner lo esperaban Julio De Vido y Ricardo Jaime. Es posible que el ex mandatario no tenga ninguna excusa concreta para estar ofuscado por esas presencias. Pero la influencia de Roberto Lavagna, habitual detractor de De Vido y Jaime, debe estar haciendo efectos en la subjetividad de Alfonsín. «Me quisieron sacar la foto con el tren fantasma» se quejó, con una metáfora muy adecuada para lo que se estaba celebrando. No habrá sido para tanto, pero tal vez Kirchner no advirtió que el jefe radical ya está en campaña y que promueve como figura a Lavagna, enemistado con aquellos funcionarios.
Seguramente Alfonsín está muy orgulloso de su propio candidato como para confiar en que los «trenes fantasmas», por seguir con la parábola, corran en un solo sentido.
Dejá tu comentario