El gobierno británico no buscará pruebas sobre el "chantaje" denunciado por opositores a Johnson

Política

Boris Johson se encuentra en el ojo de la tormenta por las fiestas que hizo durante el aislamiento social. Los resultados del informe podrían empujar al primer ministro hacia la puerta de salida.

El Gobierno de Reino Unido aseguró hoy que no tiene intención de buscar "pruebas" que sustenten las denuncias de "chantaje", "intimidación" y "presiones" realizadas por diputados conservadores que pidieron la renuncia del primer ministro, Boris Johnson, debido a las fiestas realizadas en la residencia oficial en pleno confinamiento por el coronavirus.

Un portavoz de Johnson citado por la cadena Sky News indicó que el Gobierno "estudiaría cuidadosamente" lo ocurrido si se le presentan evidencias, pero declinó confirmar si se está llevando a cabo alguna investigación o si se están buscando pruebas.

El diputado oficialista William Wragg, presidente de la Comisión de Administración Pública y Asuntos Constitucionales, acusó al Gobierno de "chantaje" e instó a los legisladores a ponerse en contacto con la Policía Metropolitana si habían sido "amenazados o intimidados".

Según Wragg, hablando en un comité que preside en la Cámara de los Comunes, varios diputados se enfrentaron a presiones por desafiar el liderazgo del partido.

El legislador dijo que asesores especiales y ministros habían dicho que se publicarían historias comprometidas en la prensa si los diputados no apoyaban al primer ministro y que hubo amenazas de retirar la financiación a su circunscripción y a la de otros dirigentes si mantenían la oposición a Johnson.

El primer ministro, que se aferra a su cargo por el momento, ya pidió a los parlamentarios y a sus colegas de partido esperar a las conclusiones de la investigación puesta en marcha para esclarecer lo sucedido con las supuestas docenas de fiestas organizadas durante la pandemia.

Por el momento, hay 20 diputados conservadores que expresaron su intención de activar el mecanismo para que el premier, acorralado por las críticas, se enfrente a una moción de censura. Se necesitan 54 para que la petición salga adelante.

El primer ministro de Gales, Mark Drakeford, se sumó hoy a las críticas y dijo que Johnson nunca escapará el daño provocado.

"Desde mi punto de vista, lo que más me preocupa es el hecho de que el gobierno del Reino Unido esté congelado por el impacto de lo que les ha sucedido", afirmó el dirigente del laborismo galés.

"Eso significa que es un gobierno que se ha vuelto contra sí mismo y no es capaz de hacer el trabajo para el que fue elegido", subrayó.

También acusó a Johnson de gestionar la pandemia para que los titulares distraigan la atención de sus problemas en el gobierno.

Mientras tanto, según los analistas políticos de los principales medios británicos, crece el temor en el gobierno por el resultado de la investigación que dará a conocer la funcionaria pública Sue Gray, sobre la realización de las reuniones sociales en pleno confinamiento y cuando los británicos tenían prohibido reunirse.

Según las fuentes, algunos en Downing Street temen que la investigación haya descubierto evidencias y ahora dudan que el informe exculpe al primer ministro que ya enfrenta demandas de los parlamentarios conservadores para un voto de censura.

Por otro lado, una encuesta en Escocia reveló que la gran mayoría de los escoceses creen que el tiempo de Johnson como primer ministro debería haber terminado tras el escándalo conocido como "Partygate".

La encuesta realizada para el diario Scotsman, de la consultora Savanta ComRes, mostró que casi cuatro de cada cinco escoceses piensan que el primer ministro debería renunciar.

A su vez, revela que la mitad de los que votaron por los conservadores escoceses en las elecciones locales de mayo pasado creen que Johnson debería dejar el cargo.

Mientras que el 54% de los encuestados también sostiene que los escándalos y las acusaciones de incumplimiento de las reglas del coronavirus dañaron la relación entre Escocia y Londres.

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