¿Acaso la memoria no es una construcción colectiva? ¿Acaso no deberían los funcionarios públicos -y más los que llevan décadas conchabados en el presupuesto- dar información más transparente sobre ellos mismos?
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Ayudan algunos lectores que pidieron retoques en el identikit de Nilda Garré que se publicó en la edición de ayer.
El apellido de su primer marido fue Copello; el dirigente radical que, relacionada con ella, pasó al peronismo revolucionario, tenía por apellido Suárez; su padre fue apoderado del PJ en los albores de la democracia en el 1972 -año de regreso de Juan Perón- y tenía el mismo nombre que el hermano de la nueva ministra de Defensa, Raúl Garré, que fue director de rentas de la Capital Federal en la era Grosso.
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