Ante el fracaso de los funcionarios de dos países, era esperable que los vecinos de Gualeguaychú cortasen los accesos a Uruguay. Si en las próximas horas no hay una respuesta de Montevideo y Buenos Aires -hoy más débiles que una empresa en defensa de sus intereses-, se sumarán cortes en los puentes de Colón y Concordia, con lo cual Uruguay quedará aislado hacia la margen occidental de la frontera. No es imaginable un punto más bajo en esta crisis por la construcción de las plantas de celulosa que enfrenta a los intereses de un país en tener inversiones, el medro de una empresa en avanzar en proyectos, que se denuncian como contaminantes, y por otro lado una cuestión de principio, la preservación de la limpieza del agua y el aire, un patrimonio que no es de las generaciones de hoy. De uno y otro lado crujen los despachos; en Montevideo desplazan al diplomático que negocia con la Argentina; en Buenos Aires, el gobierno insiste en que se sigue conversando pese a que no hay señal alguna de reconciliación; en Entre Ríos se empieza a hablar de un plebiscito que resuelva si los cortes continúan o no, un trámite que le vuelve a trasladar al público la responsabilidad de los políticos que se quedan sin soluciones.
A las 14.05 de ayer, los ambientalistas de Gualeguaychú cruzaron un acoplado sobre la Ruta Internacional 136 reponiendo de esa manera las barricadas en el paso hacia Fray Bentos.
Tal como lo habían anticipado, los ambientalistas de Gualeguaychú volvieron a cortar desde ayer al mediodía y por tiempo indeterminado el puente fronterizo que comunica esa ciudad con la uruguaya Fray Bentos, en respuesta al fracaso de la cumbre entre Néstor Kirchner y Tabaré Vázquez y a la decisión de la empresa Botnia de no paralizar las obras por 90 días. En tanto, se esperaba que los vecinos de Colón votaran en asamblea si reponían también los bloqueos en el paso hacia Paysandú.
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La reposición de los cortes promete complicar seriamente el movimiento de turismo en Semana Santa, que para la Argentina comienza el próximo jueves pero para Uruguay arranca el lunes con la denominada Semana de Turismo.
La decisión se tomó a pesar del pedido de los gobiernos nacional y provincial que el martes, en una reunión en Cancillería, les habían recomendado a los representantes entrerrianos no reinstalar las barricadas para evitar que las negociaciones se empantanen todavía más.
Pero ni la voluntad de Alberto Fernández ni la del gobernador Jorge Busti pudieron torcer la votación de ayer a media mañana que, por mayoría absoluta, resolvió volver a sentarse sobre la Ruta Internacional 136 luego de marchar en caravana desde el centro de la ciudad de Gualeguaychú.
El malestar oficial no tardó en llegar. El propio Busti -que el día anterior había explicado públicamente la desventaja de un nuevo bloqueo- evaluó convocar a un «plebiscito» en la ciudad de Gualeguaychú para conocer «si todos los ciudadanos» están de acuerdo con la decisión.
El gobernador justificó su proyecto: «Gualeguaychú es una ciudad de 80.000 habitantes y por más que la Asamblea Ambiental sea numerosa, puede que su decisión de volver a la ruta no refleje el pensamiento de todos los que viven allí».
Afirmó que la reanudación del bloqueo en el paso binacional fue un «error» y aseguró que les pidió «que hicieran una nueva reunión el lunes» próximo para ver si se producía alguna novedad sobre el encuentro entre los presidentes. Y agregó: «Lo más fácil era cortar la ruta, pero si se piensa en llegar al campo jurídico de La Haya, con el corte de ruta llegamos absolutamente debilitados».
¿Más cortes?
Con todo, el malestar de los ambientalistas por la dilación en las negociaciones amenaza ahora con sumar no sólo el bloqueo en Colón, sino que podría alcanzar al paso de Concordia hacia Salto, una variante que hasta ahora había sido evitada debido a la necesidad de mantener abierto ese cruce vital para la economía local.
Si la rebelde Concordia decide finalmente adherir a la medida de fuerza, entonces no quedarán más pasos terrestres directos desde la Argentina hacia Uruguay, por lo que la situación inevitablemente revestirá incluso mayor gravedad.
El escenario en el campamento de Arroyo Verde, a la altura del kilómetro 28 de la ruta internacional, es el de una pequeña ciudad satélite, con baños y un pozo de agua potable construidos especialmente. «Tenemos todo como para quedarnos a vivir por 40 veranos», desafiaban ayer los integrantes de la Asamblea Ambiental apostados en el paso binacional.
Silencio uruguayo
Desde la costa de enfrente evitaron una reacción oficial por la reposición de los piquetes. «No está prevista una manifestación del gobierno», dijo una fuente de la Presidencia-oriental. En paralelo, en Fray Bentos, el intendente del departamento de Río Negro, Omar Lafluf, encabezó una reunión del cuerpo legislativo «en el que se analizó la situación» planteada por el nuevo corte.
El martes, durante el anuncio de Uruguay de que se suspendía la cumbre, el secretario de la Presidencia de Tabaré, Gonzalo Fernández, dijo que si se reponían los cortes, el gobierno oriental podría incluso «recurrir a tribunales internacionales» para despejar las rutas.
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