Reutemann y Marín ocuparon por primera vez bancas en el Senado
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Pero antes debió padecer unos segundos de zozobra, pues no encontraba los papeles. «¿Dónde está la planilla?», se le oyó decir fuera de micrófono con leve desesperación. Trasladó la pregunta a uno de sus colaboradores. Finalmente, sin perder la compostura, respiró aliviado: «Ah, aquí está».
Con el procedimiento en orden, el vicepresidente Scioli propuso poner a consideración del plenario el dictamen. El experimentado Eduardo Menem, con diplomacia, pidió la palabra para darles antes la bienvenida a los entrantes.
«Se cumplen 20 años desde la apertura de la democracia y es muy auspicioso que estemos celebrando la séptima renovación del cuerpo», comenzó el riojano. «En 1992, festejamos, por primera vez en 50 años, que un senador podía cumplir sus 9 años de mandato. Y no puedo dejar de mencionar la madurez de la clase política que nos permite hoy tener una República con plena vigencia», continuó el ex presidente provisional durante una década.
«Como si fuera ayer, recuerdo la sesión de diciembre de 1983 cuando veníamos con nuestras esperanzas, pero también con muchos temores», memoró Menem. A continua-ción, repasó los nombres de pró-ceres senatoriales, entre ellos, el radical Edison Otero, los peronistas Humberto Martiarena y Vicente Saadi (padre de Ramón Saadi que despertó una ovación desde los palcos y bancas) y el referente del Movimiento Popular Neuquino, Elías Sapag, calificado como «verdadero patriarca» por el representante del oficialismo de La Rioja.
«Deseo que podamos seguir trabajando todos juntos --su-brayó en el final, mientras empezaban los aplausos-en pos de los grandes ideales de la Patria.»
La intervención de Eduardo Menem se produjo en un momento clave, en el cual se dice que -desde la Casa de Gobiernose instruyó al bloque PJ para que se lo remueva de la conducción de la Comisión de Relaciones Exteriores para la temporada 2004, sólo por su condición de hermano de Carlos Menem y porque ese rango senatorial le permite participar en ceremonias oficiales e, incluso, de comitivas presidenciales.
Menem, muy respetado por sus colegas (pero resistido por Cristina de Kirchner, que lo culpa de haberla separado del bloque PJ hace algunos años), recibió la adhesión de muchos legisladores que llegaron a plan-tear su oposición a la cúpula de la bancada por la eventual destitución del riojano de esa dependencia. De hecho, a la última reunión de Relaciones Exteriores asistió la totalidad de los senadores que la integran encomendados por el peronismo. Quedaron en dirimir el pleito en una reunión de bancada la semana que viene.
A continuación, el plenario votó el despacho y se inició, a las 10.56, la megajura. Inició la ronda Castillo, en medio de una fuerte ovación. Lo hizo, como el resto de sus pares (excepto el santafesino del PS, Rubén Giustiniani, que eliminó el fragmento religioso) por la fórmula «juráis por la Patria, por Dios y estos Santos Evangelios, desempeñar debidamente el cargo de senador que ella os ha confiado para el Congreso Legislativo Federal de la Nación Argentina, y obrar en todo de conformidad con lo que prescribe la Constitución Nacional».
En orden alfabético, siguieron los otros delegados catamarque-ños, la reelecta Marita Colombo (Frente Cívico y Social) y Saadi (PJ). Los cordobeses Haidé Giri (PJ), Carlos Rossi (Frente Nuevo, de Luis Juez) y Roberto Urquía (PJ). Por Chubut, Silvia Giusti y otro senador que renovó y será presidente provisional -2° en la línea sucesoria presidencial, detrás de Scioli-, Marcelo Guinle (PJ), y Norberto Massoni (UCR) adhirieron al compromiso.
Como representantes de Tucumán, prestaron el sí Ricardo Bussi (silbado por un sector minoritario de las galerías), de Fuerza Republicana, el peronista Julio Miranda y la bussista Delia Pinchetti de Sierra Morales. Los mendocinos Celso Jaque (intendente de Malargüe que concluye su mandato) y María Cristina Perceval --tam-bién con título revalidado en las urnas-(PJ), y el radical Ernesto Sanz se sumaron al desfile.
La comitiva pampeana, liderada por Marín, fue completada por su compañera de partido Silvia Gallego y Juan Carlos Marino (UCR). En tanto que al santafesino Reutemann lo precedieron en el juramento Giustiniani y la justicialista Roxana Latorre, otra reelecta.
Giustiniani aludió así a la resolución del bloque mayoritario de franquear 24 horas antes el ingreso de la duhaldista porteña María Laura Leguizamón a la banca por la minoría de la Ciudad. Ese escaño estuvo en litigio judicial, ya que el fallecido Bravo y su heredera en la boleta, la cantante Susana Rinaldi, reclamaban que se le permitieran sumar los sufragios que obtuvo por 2 papeletas distintas, una del ARI y otra del partido Popular Nuevo Milenio.
La Corte de conjueces le negó ese recurso que le hubiera permitido lograr la butaca en esta ala del Congreso. Finalmente, como su rival, Gustavo Béliz asumió el Ministerio de Justicia, lo reemplazó Leguizamón.




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